El Hotel Hacienda de Abajo, ubicado en Tazacorte, en la isla de La Palma, se ha convertido en todo un referente del turismo de lujo y patrimonio en Canarias. Reconocido como el primer hotel emblemático de las islas, nació de la restauración de una antigua hacienda azucarera del siglo XVII, transformándose en un espacio donde convergen historia, arte y naturaleza. Y enamoró al mismísimo George Clooney.
Historia y singularidad patrimonial
La propiedad fue construida por la familia Monteverde en torno a 1493 y floreció como una explotación de caña de azúcar. A comienzos del XVII, se plantaron allí las primeras bananeras de la isla, descendientes directas de las primeras plataneras llegan aún hoy a la finca.
Consta de cuatro casonas tradicionales, organizadas alrededor de un jardín interior botánico, rodeado de plataneras. Este oasis tropical alberga especies exóticas e incluso carnívoras que contrastan con el entorno agrícola del Valle de Aridane.
Un hotel que es un museo
Con más de 1.300 piezas de arte, incluyendo tapices flamencos, esculturas del siglo VII y relojes del XVIII, Hacienda de Abajo se autodefine como un “museo vivo”. De hecho, no acepta menores precisamente para proteger estas joyas históricas que decoran cada una de sus 32 habitaciones y suites.
Premiado como el mejor hotel histórico de Europa, destaca por su colección de pintura y muebles antiguos que llenan sus espacios comunes y estancias privadas
Ocio, bienestar y gastronomía
El hotel pone a disposición de sus huéspedes una piscina climatizada, un completo spa con sauna, jacuzzi y circuito de hidroterapia; además de tratamientos personalizados, yoga, masajes y clases privadas con entrenador personal.
Su restaurante “El Sitio” ofrece una cocina canaria contemporánea, con ingredientes locales como el plátano, protagonizando incluso platos creativos como guacamole con chips de plátano, carrillera ibérica o postres presentados en macetas— como la “maceta príncipe Alberto”.
George Clooney, enamorado de La Palma y del hotel
En 2020, durante una semana, George Clooney permaneció en La Palma para rodar Good Morning, Midnight, su primera película para Netflix. Se alojó con su esposa, Amal Clooney, y sus hijos en una suite del Hotel Hacienda de Abajo, a 1.000 euros la noche, equipada con su habitual cafetera Nespresso. Para mantener la privacidad, se instalaron vallas en zonas visibles del alojamiento.
Cada mañana, el actor salía escoltado del hotel hacia el Puerto de Tazacorte, donde tomaba un helicóptero que lo trasladaba a las localizaciones de rodaje. Aunque al principio evitaba el contacto con el público, con el paso de los días comenzó a mostrarse cercano, accediendo incluso a hacerse fotos con algunos fans que acudieron a verlo desde distintos puntos del Archipiélago.
El rodaje incluyó escenarios como el Observatorio del Roque de los Muchachos, con los telescopios MAGIC y LST-1, elegidos por su similitud con el argumento de la cinta. También se grabó en San Andrés y Sauces, lo que implicó cortes en accesos a Los Tilos, y más tarde en Fuencaliente, donde el faro sirvió como plató. La grabación finalizó en el entorno del mirador del Llano del Jable, en El Paso.
Fuera del set, George Clooney aprovechó para pasear con su familia por la isla sin ser molestado y realizar actividades como un avistamiento de delfines en el barco Fantasy, junto a miembros del equipo como Ethan Peck. Según fuentes cercanas, su experiencia fue tan positiva que no se descarta que regrese en el futuro o incluso que siga los pasos de otros actores que han elegido Canarias como residencia vacacional.







