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Manrique ilumina el pregón de las Fiestas en Honor a la Patrona

El discurso inicial del evento, a cargo del representante de la fundación, Alfredo Díaz, giró en torno a ‘la mirada sobre el paisaje’

La Basílica de Nuestra Señora de Candelaria se llenó ayer de evocación y emoción con el pregón inaugural de las Fiestas en honor a la Patrona de Canarias, vinculadas este año con la isla de Lanzarote y el artista César Manrique. El representante de la fundación César Manrique y pregonero, Alfredo Díaz Gutiérrez, ofreció un discurso apasionado que unió historia, arte y devoción. El tenor lanzaroteño Pancho Corujo, acompañado al piano por Juan Francisco Parra, aportó un marco musical solemne y bello, reforzando el mensaje de encuentro entre tradición y modernidad.

La alcaldesa de Candelaria, María Concepción Brito, destacó que este pregón “reivindica la función de las fiestas como puente entre generaciones e Islas”, y agradeció al pregonero por recordar que la devoción a la Morenita de Candelaria “es la chispa que ilumina la cultura y fortalece la cohesión social”.

“Lanzarote, Isla del genio y del trazo volcánico, vio nacer en 1919 a César Manrique, artista que transformó su visión plástica en patrimonio universal. Hoy, en Candelaria, esa misma pasión nos impulsa a crear una Plaza de la Patrona de Canarias abierta y moderna, capaz de acoger con dignidad a quienes peregrinan en busca de fe”, apuntó.

Aún con la renovación de esta espacio, Brito explicó que “completamos una obra histórica y celebramos en un recinto provisional junto al ayuntamiento las ceremonias y procesiones, agradeciendo la paciencia de todos. Dentro del Santuario, la Chaxiraxi sigue inmóvil, misteriosa y soberana, centro eterno de nuestras esperanzas y devociones. Les invito a vivir estas fiestas con el corazón abierto, reconociendo que sólo en la mirada sincera se descubre lo verdaderamente trascendente”.

El pregonero de este año, Alfredo Díaz Gutiérrez comenzó su intervención señalando el gran honor que supone para la Fundación y para él mismo dar un discurso inicial de unas fiestas que representan “un símbolo de canariedad, un sincretismo cultural donde la hospitalidad se entrelaza con el deseo de conservación del patrimonio”.

A través de una presentación, guió al público desde la primitiva ermita sepultada por las erupciones de Timanfaya en el siglo XVIII hasta las obras que embellecen hoy la Basílica: la imagen de la Virgen de Fernando Estévez, los frescos de José Aguiar y los bronces de los Menceyes Guanches de Pepe Abad.

“LA BELLEZA EN LO INHÓSPITO”

Cada imagen subrayó cómo el arte puede transformar el paisaje en símbolo de identidad.
La esencia del pregón giró en torno a “la mirada sobre el paisaje”, una reflexión apoyada en las pinturas del paisajista tinerfeño Manuel Martín González, que representan con hondura la soledad y la belleza de los territorios volcánicos. Díaz Gutiérrez enlazó estas obras con la filosofía de Manrique, recordando su afirmación sobre la abstracción nacida de la tierra: aridez, textura y cromatismo sombrío que se transforman en creación. Citó además al crítico Domingo Pérez Minik para reforzar la idea de que “ver belleza en lo inhóspito es un don que convoca a proteger el entorno”.

Peregrinos de La Candelaria

También intervino Juan Manuel Martínez Corral, prior de los Dominicos y rector de la Basílica, quien propuso una lectura más íntima del lema del Jubileo de este año, Peregrinos de la esperanza, sugiriendo llamarlo Peregrinos de La Candelaria. Explicó que “peregrinar es recorrer un camino cargado de memoria, fe y emociones, desde el corazón de la Madre hasta el de Dios”, y subrayó la importancia del 15 de agosto, día de la Asunción, como cita esencial “para los creyentes que encuentran en María de Nazaret la luz”.

Con este acto de apertura, el ayuntamiento invita a vecinos y visitantes a sumergirse en una programación festiva que combina actos religiosos, conciertos, encuentros familiares y propuestas culturales, siempre bajo el hilo conductor del respeto al patrimonio y al paisaje.