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Un vídeo muestra el “grave atasco” por dos residuos que muchos tiran a diario por las tuberías de Tenerife

La iniciativa busca concienciar a la población sobre el impacto que estos residuos tienen en las tuberías de la red de saneamiento
tuberías de Tenerife
Un vídeo muestra el "grave atasco" por dos residuos que muchos tiran a diario por las tuberías de Tenerife

La Concejalía de Obras, Servicios, Playas y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Granadilla de Abona ha difundido un vídeo en el que los trabajadores municipales muestran el preocupante estado de algunas tuberías del municipio, afectadas por acumulaciones de grasa y aceite.

La iniciativa busca concienciar a la población sobre el impacto que estos residuos tienen en la red de saneamiento y en el medio ambiente.

Según explica el área, cuando la grasa y el aceite se enfrían, se solidifican y se adhieren a las paredes de las tuberías. Al mezclarse con otros residuos, como las toallitas higiénicas, se forman obstrucciones que pueden provocar desbordamientos y generar graves problemas de salubridad. “Pequeñas acciones como evitar verter grasa por el fregadero o el inodoro ayudan a proteger el medio ambiente”, recuerdan desde el consistorio.

El mensaje se enmarca en la campaña #NoTiresGrasa, que pretende reducir la frecuencia de atascos en la red de saneamiento y fomentar hábitos responsables en el hogar, subrayando que la colaboración ciudadana es clave para evitar daños costosos y preservar la salud pública.

El riesgo para las tuberías al tirar toallitas por el inodoro

Las toallitas húmedas, aunque muchas se etiqueten como “biodegradables” o “desechables”, no se descomponen con la misma facilidad que el papel higiénico. Al ser arrojadas por el inodoro, viajan por las tuberías y, debido a su resistencia y composición, se acumulan junto con otros residuos, formando grandes tapones que pueden bloquear la red de saneamiento.

Estos atascos no solo provocan costosas reparaciones, sino que también pueden derivar en vertidos y desbordamientos que afectan a viviendas, calles y espacios naturales.

Además del daño directo en las infraestructuras, el impacto ambiental es considerable. Cuando las toallitas llegan al mar o a los ríos, contribuyen a la contaminación de los ecosistemas acuáticos, afectando a la fauna y flora marinas. Estos residuos liberan microplásticos que se incorporan a la cadena alimentaria, poniendo en riesgo tanto la biodiversidad como la salud humana.

Por ello, expertos y administraciones insisten en que el único lugar seguro para desecharlas es la papelera, nunca el inodoro.