El banco Itaú, la mayor entidad financiera privada de Brasil, despidió a más de 1.000 trabajadores en São Paulo después de detectar que sus ordenadores corporativos permanecían inactivos durante demasiado tiempo en jornadas de teletrabajo, según informa Infobae.
La medida se basa en un informe interno de productividad de los últimos seis meses, que apuntaba a desconexiones de hasta cuatro horas sin actividad registrada en algunos casos.
El objetivo declarado por el banco es mejorar la eficiencia del modelo híbrido, que combina trabajo presencial con remoto.
Críticas por parte de los sindicatos
Los sindicatos han reaccionado con dureza. Denuncian que este criterio es “abusivo” y que ignora la complejidad del teletrabajo.
“El hecho de que un ordenador no registre actividad durante un periodo prolongado no significa necesariamente que el empleado no esté trabajando. Puede estar en una reunión telefónica, revisando documentos impresos, coordinando tareas con el equipo o incluso resolviendo problemas de conexión”, señaló un portavoz del sindicato.
También advierten que la decisión no considera posibles fallos técnicos, problemas de salud o pausas necesarias tras largas horas frente a la pantalla. Acusan al banco de usar el teletrabajo como pretexto para imponer controles digitales excesivos.
Por su parte, el sindicato ha anunciado que estudia acciones legales y pedirá la readmisión de los afectados. También reclaman negociar criterios de evaluación claros y transparentes en el nuevo marco del trabajo híbrido







