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Una italiana viviendo en Canarias confiesa cuáles han sido sus mayores dificultades: “Tienen un estilo de vida muy diferente”

Silvia Balliana, una joven italiana que lleva más de tres años residiendo en Gran Canaria, comparte algunas de las dificultades de vivir en el Archipiélago

El clima agradable durante todo el año, la calma, el mar y su riqueza natural hacen que miles de personas consideren a Canarias un destino perfecto para descansar y desconectar. Sin embargo, como ocurre en cualquier lugar, también existen aspectos menos idílicos que pocas veces se mencionan.

Ese es el punto de vista de Silvia Balliana, una joven italiana que lleva más de tres años residiendo en Gran Canaria. A través de un vídeo publicado en sus redes sociales (@silviaballiana), decidió compartir algunas de las dificultades de vivir en el Archipiélago, con el objetivo de mostrar la otra cara de la vida en un destino que muchos asocian únicamente con la idea de “paraíso”.

@silviaballiana Alcuni limiti di vivere alle Canarie, volete la parte 2? #canarie #expat ♬ suono originale – Silvia Balliana

Los retos de establecerse en Canarias

En su testimonio, Balliana señala que uno de los mayores obstáculos con los que se ha encontrado está relacionado con el ámbito social. Según explica, gran parte de quienes llegan a las Islas lo hacen como turistas, mientras que muchos de los residentes extranjeros que se instalan de forma permanente son personas mayores o jubiladas que buscan disfrutar del sol y de un clima templado todo el año.

En este contexto, para alguien joven que teletrabaja y desea ampliar su círculo de amistades, la situación no resulta sencilla. “Es complicado crear vínculos, porque la mayoría está de paso o tiene un estilo de vida muy diferente”, comenta en su vídeo.

Otro de los puntos que Silvia Balliana destaca como desventaja tiene que ver con la ubicación geográfica de Canarias. Aunque en los mapas pueda dar la impresión de que están próximas a la Península, en realidad el Archipiélago se sitúa a la altura de la costa africana, por debajo de Marrakech. Esa lejanía se convierte en un obstáculo para quienes viajan con frecuencia.

Los trayectos hacia ciudades como Madrid o Barcelona suelen rondar las cinco horas, lo que implica no solo más tiempo, sino también costes más elevados que en otros lugares de España con mayor conectividad.

“Con el paso del tiempo, si disfrutas de viajar, necesitas salir, y desde aquí no es tan sencillo. Todo resulta más incómodo”, señala Balliana.

Y aunque las Islas ofrecen una gran variedad de planes en sus ocho territorios —Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera, El Hierro y La Graciosa—, las conexiones con el resto de Europa son limitadas, un factor que puede desanimar a jóvenes acostumbrados a una movilidad más ágil.