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Tenerife pondrá ocho ‘ojos’ en el espacio para vigilar el territorio

El Cabildo sacará a concurso por 21,3 millones una red de satélites, que se fabricarán y pondrán en órbita desde la Isla, que ayudará frente a las emergencias o el cambio climatico
Tenerife pondrá ocho ‘ojos’ en el espacio para vigilar el territorio
El Cielo de Canarias visto desde el Observatorio del Teide. Daniel López / IAC

El Consejo de Gobierno del Cabildo de Tenerife aprobó ayer la licitación, por 21,3 millones, del proyecto de la Constelación de Satélites Islas Canarias (CIC), una iniciativa promovida junto al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) que supondrá el diseño, fabricación, lanzamiento y operación de una red de ocho satélites de observación que serán desarrollados y puestos en órbita íntegramente desde Tenerife. Así lo anunció ayer la presidenta insular, Rosa Dávila, en la rueda de prensa tras el Consejo, junto con el vicepresidente insular, Lope Afonso.

Dávila destacó que este proyecto “pionero” permitirá “monitorizar de forma continua el territorio insular” y recopilar “datos de todo tipo de variables, como aquellas que evalúan el avance del cambio climático, la optimización de la gestión de los recursos naturales, de los recursos forestales o la atención en situaciones de emergencia”, explicó.

En concreto, este proyecto forma parte de la estrategia de seguridad y protección de la Isla y se integrará en el Sistema Inteligente de Gestión de Emergencias del Cabildo, que combina información satelital, sensores terrestres y análisis de datos en tiempo real para anticiparse a los riesgos y actuar con más eficacia y precisión.

Así, la monitorización de forma continua del territorio con estos satélites permitirá disponer de información actualizada de manera diaria, sobre todo tipo de variables relevantes para evaluar los efectos del cambio climático y para optimizar la gestión de los recursos forestales, agrícolas, hídricos y urbanos. Además, esta herramienta servirá también para prevenir y responder ante situaciones de emergencias provocadas por riesgos naturales y antrópicos.

Hasta el momento se había colaborado a través del ITER y del IAC en los satélites Drago, pero esta constelación “supone un avance vanguardista y decidido para completar la seguridad de Tenerife”, afirmó Dávila.

Asimismo, la presidenta insular destacó que este proyecto también supone una “apuesta” del Cabildo por la “diversificación de nuestra economía, en un sector que está avanzando a pasos agigantados como es el sector aeroespacial”.

En esta línea, el consejero insular de Innovación, Juan José Martínez, indicó que esta inversión “nos coloca en una posición privilegiada, no solo como usuarios, sino como desarrolladores de tecnología espacial”, según se recoge en una nota posterior del Cabildo.

Además de que “este proyecto contribuye a un cambio de modelo productivo, generando empleo cualificado, atrayendo inversión y apostando por el talento canario”, valoró, en línea con la apuesta del Cabildo por diversificar la economía insular hacia sectores de alto valor añadido.

El presupuesto total del proyecto se estima en 21.343.236,50 euros, fraccionados en 6 años y con entrada en vigor en los presupuestos de 2026, hasta 2031. Dávila indicó que los primeros satélites comenzarán a lanzarse entre finales de 2026 y el primer trimestre de 2027, con la previsión de estar obteniendo imágenes las 24 horas del día en 2028.

Características

La constelación estará compuesta de 8 satélites de órbita baja para observación del espacio terrestre de las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. Será el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y su división Iactec-Espacio, a través del Convenio para el Desarrollo Tecnológico de Tenerife, los que desarrollen y gestionen el proyecto. Entre las características principales están el diseño de la misión y la propuesta técnica para el segmento espacial y de terreno.

Según explicaron, cada satélite podrá equipar hasta tres cargas útiles de observación: una cámara en espectro visible e infrarrojo cercano, otra en infrarrojo de onda corta y otra en infrarrojo térmico, lo que permite detectar cambios sutiles en el terreno, la vegetación o el mar, obteniendo imágenes en bandas del espectro electromagnético que el ojo humano no puede ver.

Entre estos instrumentos destaca la cámara hiperespectral Drago-3, desarrollada por el IAC en colaboración con el Cabildo como heredera de las exitosas Drago-1 y Drago-2. Este nuevo sensor actuará como uno de los ojos de la constelación, capaz de captar imágenes de alta precisión con aplicaciones directas en la gestión del territorio y la respuesta a emergencias, detallaron.

Asimismo, cada satélite operará a una altura baja, entre 450 y 700 kilómetros, con un peso de entre 20 y 30 kilogramos y, a lo largo de su vida útil, cada uno dará unas 20.000 vueltas alrededor del planeta.

Según destacaron desde el Cabildo, por primera vez Tenerife será sede del lanzamiento de los satélites y se controlará desde la Isla su puesta en órbita, y habrá un comisionado con la tarea de operar los mismos. Por último, se contempla también el desorbitado al final de la vida útil de los satélites.