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La meritoria respuesta de una bocatería en Tenerife tras una intoxicación: “Cerramos hasta saber qué pasó”

Tras varios casos de malestar entre sus clientes, el establecimiento actuó de inmediato
La meritoria respuesta de una bocatería en Tenerife tras una intoxicación: "Cerramos hasta saber qué pasó"

Trabajadores del local 922 Bocatería, situado en Taco, han publicado un vídeo en sus redes sociales para aclarar los hechos ocurridos durante la madrugada del 13 de octubre, cuando varios clientes sufrieron una intoxicación tras cenar en el establecimiento.

En la grabación, Saúl Llanos, jefe de cocina, comparece junto a Jaime y Bryan para ofrecer su versión de lo sucedido.

“Varias personas sufrieron una intoxicación el domingo por la noche cuando vinieron a cenar a nuestro local”, explica Jaime. “Tras darle muchas vueltas a qué podría haber pasado, sobre qué pidieron, qué comieron y qué no, hemos llegado a la conclusión, posiblemente, porque no lo sabemos a ciencia cierta, de que fue el pollo”.

Según detalla, a las cinco de la mañana del lunes recibieron una llamada de una doctora del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, que les informó de que varios de los pacientes atendidos habían cenado en el local y presentaban síntomas gastrointestinales, “tanto de vómitos como diarreas”.

Según detalla, a las cinco de la mañana del lunes recibieron una llamada de una doctora del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, que les informó de que varios de los pacientes atendidos habían cenado en el local y presentaban síntomas gastrointestinales, “tanto de vómitos como diarreas”.

“Nos comentaron que podría ser un brote de salmonelosis, cosa que ya está descartada porque los cultivos que cogieron a las personas afectadas han dado negativo”, apunta.

Por su parte, Bryan relata que el equipo decidió actuar de inmediato. “Llamamos a los servicios de emergencias para que nos guiaran en qué hay que hacer en estos casos. Sanidad tenía que venir de inmediato y, por voluntad propia, decidimos cerrar dos días, porque hasta que no encontráramos el foco del problema y supiéramos qué había pasado, no nos sentíamos seguros para darles de comer a ustedes”.

En su intervención, Saúl Llanos señala que la inspección sanitaria fue favorable y que se les indicó mejorar algunos aspectos menores del local. Nos mandaron a mejorar cosas que no son muy grandes: tener controlado el pH del agua de abasto o mantener en alto los utensilios de limpieza”, explica.

“Además, como nuestra colaboración ha sido absoluta, decidimos descongelar el pollo del servicio del domingo para que cogieran una muestra y saber qué bacteria había causado todo esto. El pollo está en el laboratorio y cuando nos comuniquen qué bacteria es la que tiene, lo diremos con total transparencia”, añade.