El Servicio Canario de la Salud, a través de la red de salud mental, integrada por más de 700 profesionales, atendió durante 2024 cerca de 335.000 consultas especializadas, lo que supone un incremento de unas 17.000 atenciones.
Del total de consultas registradas, 140.879 correspondieron a psiquiatría, casi 100.000 a psicología y 94.121 a enfermería de Salud Mental, lo que confirma, según Sanidad, “la consolidación de un modelo de atención integral y multidisciplinar”. Además, en el último año el SCS incorporó la psicología clínica a los centros de salud para reforzar la asistencia sanitaria en el ámbito de la salud mental desde Atención Primaria.
La Consejería ha puesto en marcha en los dos últimos años una serie de dispositivos asistenciales para dar cobertura a las personas con problemas de salud mental. Entre los nuevos recursos activados se encuentran las unidades de atención infanto-juvenil en Telde y de trastornos de la conducta alimentaria en Las Palmas, así como el Hospital de Día de Trastornos de la Conducta Alimentaria en Gran Canaria, además, de las unidades de atención temprana en Lanzarote y en el Hospital del Sur en Tenerife.
En el ámbito hospitalario, también se ha abierto la nueva área de Urgencias Psiquiátricas del Hospital Universitario de Canarias, la Unidad de Salud Mental de El Cristo y la de Adeje, en sus nuevas instalaciones.
Asimismo, se han abierto el Centro de Rehabilitación Psicosocial y la unidad de Noche en La Palma y se puso en marcha el Plan de Prevención del Suicidio en el ámbito escolar.
Reconstrucción
La Federación Salud Mental Canarias reclamó “atención psicológica accesible y políticas específicas” para afrontar el impacto emocional de catástrofes y emergencias en un acto celebrado en Fuerteventura, bajo el lema: Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental. La jornada, titulada Cuando todo tiembla: salud mental en tiempos de catástrofes y emergencias, puso el foco en la necesidad de atender las consecuencias emocionales y psicológicas que dejan los desastres naturales y las emergencias sociales.
La presidenta de la Federación, Cristina Acosta, recordó que “en los últimos años hemos vivido incendios, erupciones volcánicas, temporales y otros fenómenos que no solo arrasan lo material, sino que dejan huellas invisibles en las personas y comunidades”. Destacó que “la reconstrucción no puede limitarse a carreteras, viviendas o infraestructuras; también necesita escucha activa, acompañamiento psicológico y servicios accesibles en todas las islas, incluidas las no capitalinas”.
El manifiesto hizo un llamamiento a “no relegar la salud mental a un segundo plano” en situaciones de emergencia: “Cuando lo material se derrumba, lo emocional no tarda en hacerlo… necesitamos redes que nos sostengan cuando la vida se rompe, profesionales que lleguen a tiempo y servicios públicos accesibles”.
También pidió transformar los discursos en compromisos reales, subrayando que “las palabras, sin hechos que las respalden, no cambian la vida de las personas”. Destacó la necesidad de una ley canaria de salud mental, recursos accesibles en todas las islas y la participación activa del movimiento asociativo como aliado indispensable.
La consejera de Bienestar Social, Candelaria Delgado, destacó la necesidad de “reforzar la coordinación entre servicios sociales y sanitarios para garantizar una atención integral”.
Solicitó para ello la colaboración de los cabildos para la gestión de plazas de salud mental del sistema de dependencia y “poner en marcha un plan de infraestructuras sociosanitarias”.
Mientras, el director general de Salud Mental y Adicciones, Fernando Gómez-Pamo, defendió la “urgencia de reducir las listas de espera” y de dotar de más profesionales especializados en todo el archipiélago. Confirmó que tiene la hoja de ruta marcada para defender sus derechos sociosanitarios.






