Una cafetería al más puro estilo italiano, en el centro de Santa Cruz de Tenerife, en la que se puede desayunar -tienen varias opciones-, por menos de cinco euros y, además, con platos de primera calidad. Pianeta Espresso lleva ya 27 años abierto y lo hace, además, ofreciendo algunos de los mejores crepes de la capital.
Ubicada en la calle Teobaldo Power, muy cerca del Parlamento de Canarias, esta cafetería tiene una historia curiosa, pues fue abierta por tres hermanos que antes se dedicaban a la construcción.
Un 7 de julio de hace 27 años, la empresa decidió diversificar su actividad y los hermanos Martínez —Enrique, David y Carlos— apostaron por abrir una franquicia de una conocida cadena de cafés y crepes en pleno centro de Santa Cruz.
La cafetería que ya es un clásico de Santa Cruz
La historia del Pianeta Espresso comenzó en Valencia, donde Enrique viajó para conocer de primera mano el modelo de franquicia. “En 1998 apenas se hablaba de franquicias de restauración en Santa Cruz”, explica.
Al principio solo tenían en mente una cafetería, pero cuando visitaron la marca descubrieron que también incluía crepes en su carta. “No pensábamos incorporar cocina, pero si queríamos entrar en la franquicia, había que hacerlo bajo sus condiciones”, reconoció a DIARIO DE AVISOS con motivo del 25 cumpleaños del local.
Los primeros años fueron muy distintos a los actuales. La calle aún no era peatonal, los coches pasaban justo por la entrada y la zona resultaba poco transitada. Aun así, el local cumplía con lo que buscaban y decidieron arriesgarse. El tiempo les dio la razón: un año después comenzó el Plan Urban y se transformó todo el entorno.
Con el paso del tiempo, la franquicia acabó desapareciendo y el Pianeta Espresso continuó en solitario. “La marca quebró, pero conservamos el nombre y los derechos”, señala. Hoy apenas queda otro local con la misma denominación en la Península, sin repercusión para el negocio tinerfeño.
La cafetería también se convirtió en un salvavidas. Durante la crisis de 2008, cuando la constructora atravesó malos momentos, los hermanos concentraron sus esfuerzos en este local. Esa dedicación colectiva fue crucial para impulsar el proyecto en los años más difíciles.
Cuando se le pregunta por la clave para cumplir 25 años en un sector donde muchos negocios apenas sobreviven, Enrique lo tiene claro: “El trato al cliente”. Las reseñas lo reflejan, asegura. El buen ambiente laboral y la cercanía del personal han sido constantes a lo largo de su trayectoria.
Muchos de sus clientes llevan años vinculados al Pianeta Espresso y han sido testigos de su transformación: de crepería a una propuesta gastronómica centrada en tapas, que les permite mantenerse competitivos sin renunciar a la calidad.





