gastronomía

El ‘Matahambre’, el mítico dulce que quitaba el apetito en los recreos canarios

También es conocido como Caja de Muerto
El 'Matahambre', el mítico dulce que quitaba el apetito en los recreos canarios

Uno de los dulces que más marcaron la adolescencia de muchos canarios en los años 80 y 90 aún resiste el paso del tiempo en las Islas. Se trata del Matahambre, un dulce que arrasaba en los recreos de los institutos y que era capaz de dejar sin hambre a cualquiera. Con el auge de nuevas propuestas culinarias y una mayor atención al consumo de azúcar, este clásico ha ido desapareciendo de los escaparates, aunque todavía puede encontrarse en algunas gasolineras o pequeñas tiendas. Pero, ¿cuál es realmente su composición?

La repostera Irmina Díaz-Froiz, creadora del blog El Zurrón de los Postres, explica que el Matahambre —también conocido como Caja de Muerto— se prepara con: 340 g de harina, 120 g de azúcar, 40 g de miel, 150 g de mantequilla sin sal, media cucharadita de levadura, una cucharadita de cacao en polvo, media cucharadita de canela y una pizca de sal. Para el relleno, se utiliza un bizcocho de unos 400 g mezclado con una cucharada de cacao. Y, si se desea cubrirlo, bastan 60 g de chocolate y 10 g de mantequilla, aunque este paso es opcional.

Así se hace el Matahambre

Según detalla la repostera, la preparación del Matahambre comienza batiendo la mantequilla en textura pomada con el azúcar y la miel. Después se incorporan la sal, el cacao, la canela y la harina previamente mezclada con la levadura. La masa resultante debe reposar en la nevera, dentro de una bolsa de plástico, durante varias horas o hasta el día siguiente. Para el relleno, solo hay que desmenuzar el bizcocho y mezclarlo con el cacao; si queda demasiado seco, se puede añadir un poco de leche.

Con la masa ya fría, se precalienta el horno a 180 ºC. Luego se estira parte de la masa hasta formar un rectángulo de 28 x 21 cm, se coloca sobre una bandeja con papel de horno, se pincha con un tenedor y se hornea unos 15 minutos, dejándola enfriar después. Una vez fría, se añade el relleno de bizcocho y cacao, y finalmente se corta en porciones rectangulares, simulando ladrillos.

Y así, el mítico Matahambre vuelve a la mesa, listo para disfrutar como antaño.