Después de casi seis décadas siendo un símbolo gastronómico y cultural en el casco histórico lagunero, Casa Peter anuncia su cierre definitivo. El emblemático local de perritos calientes, ubicado en sus últimos tiempos en Núñez de la Peña, fundado en 1968 por el danés J. Peter Larsen, pondrá fin a su actividad tras 57 años de trayectoria, según confirmaron los responsables del local a Televisión Canaria.
En las declaraciones recogidas por la cadena autonómica, una de las responsables del establecimiento explicó que el motivo detrás de la decisión es “simplemente que nos queremos jubilar ya del todo“.
Añadió que, por tratarse de un negocio familiar, no desean dejarlo en manos de desconocidos y que el local ha acompañado a generaciones de laguneros y visitantes: “Antes venían con los hijos, ahora con los nietos…”.
El negocio fue fundado cuando los perritos calientes eran prácticamente desconocidos en Tenerife. Larsen, tras trabajar con un carrito de comida en Gran Canaria, apostó por abrir un local en La Laguna, consciente del influjo universitario en la ciudad.
Desde entonces, el puesto pasó por varias ubicaciones antes de consolidarse en la actual dirección, convirtiéndose con los años en una institución local.
Además de su valor sentimental, el local resistió modas culinarias, competidores y hasta un incendio que obligó a un cierre temporal en 2022. A pesar de ello, el negocio logró reabrir y seguir siendo una referencia gastronómica en el municipio.
Con este cierre programado —que fuentes locales sitúan en enero de 2026— La Laguna verá desaparecer uno de sus establecimientos más queridos, marcando el final de una etapa que ha acompañado a varias generaciones.
La historia de los perritos de Casa Peter
Larsen llegó a Canarias desde Dinamarca tras pasar un tiempo en Gran Canaria, donde trabajó en un quiosco y conoció a su esposa, Lis. Allí surgió la idea de instalar Casa Peter en La Laguna al considerar que la presencia universitaria ofrecía actividad suficiente para abrir un negocio de hostelería.
Abrió su primer local en 1968, en la zona de La Milagrosa, con 26 años. En aquel momento, los perritos calientes eran poco conocidos en la ciudad, lo que llevó pronto a añadir el “perro pequeño” al menú para quienes preferían que la salchicha no sobresaliera del pan.
Posteriormente, el negocio se trasladó a la calle San Agustín, donde alcanzó una gran popularidad, y llegó a contar con un segundo establecimiento en Ramón y Cajal, en Santa Cruz de Tenerife, que funcionó hasta que la reorganización del transporte en la zona redujo el tránsito de clientes.
Durante esa etapa, Larsen conoció a Bent Erik Nordstrom, conocido como Pastor, que se estableció en la Isla tras comenzar a colaborar en Casa Peter. Más tarde, el negocio se trasladó a Núñez de la Peña, número 3, donde continúa en funcionamiento desde hace alrededor de cuatro décadas.
Pastor se convirtió en socio en este momento y asumió la gestión tras la jubilación del fundador en 1994, junto a su esposa, María Dolores Izquierdo, conocida como Loly.
Larsen mantuvo una estrecha relación con la gastronomía y costumbres locales. Además de su vida en el negocio, dedicó muchos años al motociclismo, realizando rutas internacionales en Harley Davidson, y obtuvo el título de piloto de aviación.







