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Alumnos con necesidades en el sur de Tenerife: 20 años de promesas incumplidas

Exigen la urgente puesta en marcha del nuevo centro de Adeje y la construcción de otro en Arona, garantizar ratios adecuadas, y la dotación de especialistas y recursos sanitarios

La Asociación de Madres y Padres de Alumnos Flor del Inca del Centro de Educación Especial (CEE) de Adeje denuncia “infraestructuras insuficientes y espacios indignos”, así como la situación de “abandono, precariedad e invisibilidad” que sufren sus hijos e hijas con discapacidad y necesidades educativas especiales.

Por tanto, exige la finalización y puesta en marcha del nuevo centro de Adeje y la construcción urgente del centro prometido en Arona, garantizar ratios de alumnos-docentes adecuadas y la dotación suficiente de especialistas, así como de recursos sanitarios según las necesidades del alumnado.

Recuerdan que el CEE Adeje atiende al alumnado desde Santiago del Teide hasta Granadilla y está dividido en sus dos sedes de Los Cristianos y Guargacho (San Miguel), una situación que complica la gestión o la docencia entre los profesionales que tienen que desplazarse de un centro a otro cada día. “Ninguna de las dos sedes cuenta con espacios para el desarrollo integral de los niños y niñas; están saturados”, denuncian.

Además, el centro de Guargacho “no es una infraestructura educativa adecuada”, se trata de un centro cultural reconvertido, sin los mínimos criterios de adaptación para acoger a alumnado con necesidades específicas. Además, la entrada y salida “obliga a cortar la calle sin apoyo policial, generando situaciones de tensión y discusiones” entre vecinos, docentes y familiares.

La Consejería de Educación habilitó una segunda sede dentro del CEIP Los Cristianos ante la gran demanda de alumnos, ocupando espacios prefabricados “de chapa” y “vallado para segregar los alumnos con discapacidad y necesidades especiales” del resto de alumnos.

El jaulario, como así lo apodan las familias, “carece de intimidad, tranquilidad y seguridad” para los menores. “Uno de nuestros niños tenía una crisis en el centro y unos turistas comenzaron a grabarlo en vídeo desde el exterior. Esto es inaceptable”, denunció la presidenta del AMPA, Eva Bos.

Saturados

La saturación de los centros repercute directamente en la calidad de la atención educativa. “El ratio de alumnos por aula supera el máximo legal y, en casos de trastornos de conducta, se triplica la cifra recomendada”. Además, la falta de espacio impide la “convivencia segura entre menores de diferentes patologías y edades”. En ambas sedes hay falta de espacio en la zona de recreo, donde los niños de diferentes patologías y edades “se ven obligados a estar separados en cada lado del patio”, lamentó Guillermo.

El AMPA denuncia que “solo contamos con dos especialistas, obligados a dividirse entre las dos sedes, y los recursos sanitarios son insuficientes: si una enfermera causa baja, no hay alternativa de cobertura. Además, el fisioterapeuta y la terapeuta ocupacional también deben atender a todo el alumnado, sin poder dedicar el tiempo necesario. Pedimos lo nuestro”, reclamó Bos.

Falta inclusión real

La diversidad del alumnado, con diferentes discapacidades, pone de manifiesto la saturación y la falta de recursos sistemática. “Nuestro hijo en un aula ordinaria quedó desprotegido, sin apoyos, hasta el punto de no poder ir al colegio. En el Centro de Educación Especial recuperó la calma y volvió a florecer pero la verdadera inclusión no puede depender de la suerte. Es el gobierno quien debe garantizar recursos, formación y compromiso”, afirmó la madre, Yanira.
Por su parte, Eva Bos, cuya matriculación de su hijo en el CEE fue forzada y está en los juzgados, afirmó que “¿Está mal atendido mi hijo? No, pero no es lo que yo elegí en base a sus derechos”, lamentó que “la inclusión real falla porque no hay voluntad política”, y exigió “más recursos para la atención a los alumnos con necesidades especiales” en aulas enclave de centros normalizados.

Las familias llevan 20 años esperando la construcción de un centro adaptado y digno. Se han prometido hasta cuatro terrenos: los dos primeros en Arona y San Miguel, donde finalmente se hicieron un instituto y un colegio, el tercero, en Adeje en 2019, donde no se levantó nada. Actualmente hay promesas de infraestructuras cedidas en Adeje, continúa esta obra interminable, y de un terreno en Parque La Reina. “La promesa es que la jaula de Los Cristianos desaparezca con el nuevo centro de Adeje, pero lleva un año de retraso. De Arona solo sabemos que existe la promesa, pero y qué pasará con los alumnos que acuden a Guargacho”, se preguntan.

Otra demanda de las madres y padres es la puesta en marcha de comedores y cocinas adaptadas. “En ninguna de las sedes existe comedor ni cocina en condiciones. Los alumnos se ven obligados a comer en sus aulas, incumpliendo las normativas y estándares sanitarios vigentes”, denuncia Flor del Inca.

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