La doctora Goretti Santiago Gutiérrez (Los Silos, 1962) se licenció en Farmacia en la Universidad de La Laguna (ULL) en 1983. Cursó el máster universitario en Prevención y Tratamiento de las Conductas Adictivas en la Universidad de Valencia y en 2023 se doctoró en Ciencias Médicas y Farmacéuticas, Desarrollo y Calidad de Vida en la ULL. Desde 1996 desempeña su labor profesional en la ONG San Miguel Adicciones, donde actualmente es responsable del Servicio de Farmacia de la Unidad de Atención a las Drogodependencias (UAD) de La Laguna. En el marco de esta actividad, entre 1997 y 2003, prestó servicio como farmacéutica en el centro penitenciario de Tenerife, encargándose de la dispensación de metadona a los internos incluidos en el programa sustitutivo opiáceo de ese centro. En 2025 ha obtenido la venia docendi en la ULL, lo que le permite colaborar en actividades de docencia e investigación en el Departamento de Toxicología de la Facultad de Farmacia de la mencionada universidad.
-¿Impondrá la droga su sentencia de muerte en el mundo?
“Yo opino que no. Las drogas han existido desde épocas remotas. Lo que ha cambiado es el contexto, la potencia de las sustancias y los patrones de consumo, con lo que el problema de las drogas no se reduce a las sustancias exclusivamente”.
-¿Entonces?
“Es que el fenómeno de las adicciones es multifactorial; es decir que afecta a la vulnerabilidad social de la población, la desigualdad que le rodea, la estigmatización y el acceso limitado a los tratamientos. Todo ello juega un papel muy importante. El verdadero problema está en el desconocimiento, el miedo y la descoordinación de un problema con el cual convivimos. Aún así, no podemos negar el daño humano, social y sanitario que ello provoca”.
-¿Qué es San Miguel Adicciones y cuál es su labor?
“Nace como una organización no gubernamental (ONG), con el fin de cubrir una necesidad hasta entonces carente de respuesta por parte de las instituciones públicas: “La prevención, asistencia e incorporación social del drogodependiente”.
-Y ha realizado una labor impresionante.
“Esta ONG está subvencionada por el Gobierno de Canarias y su objetivo principal es el tratamiento integral de las conductas adictivas siguiendo las directrices del IV Plan Canario sobre Drogas y del Plan Nacional”.
-¿Qué zonas abarca su labor asistencial?
“La asistencia abarca la zona metropolitana Santa Cruz-Laguna-Tegueste-El Rosario aceptando pacientes que, por motivos varios, no acuden a su área de referencia. Consta de cuatro unidades de atención a las drogodependencias (UADs), situadas en Santa Cruz, Ofra, Añaza y La Laguna, todas ellas dotadas de equipos multidisciplinares y cualificados (médicos, trabajadores sociales, psicólogos y farmacéuticos) que garantizan la mejor calidad asistencial. En 1991, San Miguel Adicciones recibió el premio Reina Sofía a la Mejor Labor Social”.
-La existencia de esta ONG está plagada de hitos, ¿no?
“En 1992 se centran sus esfuerzos en la inserción social a todos los niveles creando un proyecto de intervención, el denominado Proyecto Fénix, en el centro penitenciario, que sigue dando en la actualidad una alternativa terapéutica a los internos drogodependientes para su posterior reinserción social. En 2006, mediante un convenio con el IASS, se crea Proyéctame, un recurso destinado exclusivamente a la atención al consumo y poli consumo de drogas de los pre y adolescentes en situación de desprotección. En 2008 se crea el proyecto SOL (Servicio de Orientación Laboral), con la finalidad de dotar a los usuarios de la formación necesaria para una incorporación sociolaboral efectiva. Y en 2013, y ante la demanda social, se crea también el programa de Intervención con Adolescentes/Unidad de Atención al Menor. Más de 40 años avalan el trabajo de San Miguel Adicciones”.
(Como ven, una labor ingente, pionera en muchos sentidos y que desarrollan personas muy profesionales y comprometidas con el problema social crónico que mantiene en vilo a la población de todos los países del mundo. Se ve que la doctora Goretti Santiago vive intensamente su trabajo como una de las especialistas que trabaja en esta ONG).
-¿Acabará el fentanilo convirtiendo en zombis a millones de personas, Goretti?
“El fentanilo no convierte a sus consumidores en lo que conocemos como zombis. Se trata de una interpretación sensacionalista de los efectos farmacológicos de la sustancia (sedación, profunda disminución del nivel de conciencia). El verdadero peligro del consumo excesivo e incontrolado del fentanilo está en su alta potencia y en el riesgo de sobredosis”.
-¿Qué enseñas a tus alumnos en la ULL?
“Mira, yo no sólo procuro transmitir conocimiento sobre la materia que se me asigna sino también la experiencia adquirida durante mis años de trabajo en el ámbito de las adicciones. Uno de mis principales objetivos es que los alumnos entiendan la adicción como lo que realmente es: una enfermedad crónica y recidivante”.
-Eso que dices está lleno de ternura.
“Es una realidad. Mi propósito es que comprendan que la persona que padece una adicción debe ser concebida y tratada como un paciente, entendiendo que detrás de cada caso existe una historia personal que desconocemos y que el abordaje debe ser siempre desde una perspectiva de atención sanitaria y humana, sin juzgar a nadie”.
-¿Versó tu tesis doctoral sobre las adicciones?
“Sí, el tema es “Multifactorialidad y Comorbilidad en el paciente drogodependiente. Abordaje en el ámbito sanitario”.
-Tengo una pregunta de época. ¿Se diferencian los sibaritas de la heroína de los 80 y los del fentanilo del siglo XXI?
“Los consumidores de heroína de los años 80 solían ser jóvenes que se movían en zonas urbanas y en entornos marginales, con un consumo regular. Eran conscientes de la potencia de la droga, se movían en mercados conocidos y estaban más expuestos a la exclusión social. El consumidor actual de fentanilo presenta un perfil distinto en edad, clase social y localización. Muchos no buscan fentanilo específicamente sino que lo consumen sin saberlo, corriendo con ello el riesgo de sobredosis. Además, su consumo suele ser menos visible socialmente y los problemas asociados están más relacionados con la salud que con la exclusión social y el estigma, como sí era el caso de la heroína en los 80”.
(Tengo un dato de detección de casos de adicciones de fentanilo en Canarias entre los años 2020 y 2023, aunque no lo he confirmado plenamente. En 2020 se detectaron seis adicciones y en 2023 ya había 141 casos confirmados. Lo terrible es que la cifra crezca y esto preocupa a los profesionales. También hablo con la doctora Goretti Santiago de la supuesta violencia de los drogodependientes que ha atendido: “Te diré que en 30 años sólo he tenido que llamar dos veces a la policía. Creo que con eso te respondo”).
-¿Crees que en España son suficientes las penas que se imponen a los traficantes de drogas?
“No. No son proporcionales a los daños individuales y colectivos que ocasionan”.
-¿Cuál es la edad media de los pacientes que son atendidos en San Miguel Adicciones?
“No, no hay un límite de edad para la atención a los pacientes. Pero lo que sí varían, en función de la edad, son los programas a los que acceden, que se adaptan a sus necesidades específicas”.
-¿Y a cuántos pacientes atienden?
“En 2024 se atendieron a 2.833 pacientes de los que el 9,74% (276) tenían menos de 19 años y el 3,60% (102) más de 64 años. La franja de edad con mayor número de pacientes se situaba ese año entre los 40 y 64 años”.
–Se vuelve a hablar del sida. ¿Repunta o las estadísticas resultan equívocas?
“No creo que las estadísticas fallen”.
-¿Cuál es la situación, entonces?
“Lo que ocurre es que ahora la detección es más eficaz, existe un mayor acceso a pruebas diagnósticas y se ha conseguido que la supervivencia sea mayor, gracias a las terapias antirretrovirales mejoradas. Lo que sí es cierto es que, ante este escenario, se ha “perdido” el miedo al sida”.
-Parece que la metadona ha resuelto un problema. ¿Para quiénes está indicado el fármaco?
“No existen soluciones milagrosas”.
-Bueno, supongo que no.
“La adicción es multifactorial y debe tratarse desde una perspectiva biopsicosocial”.
-¿Lo explicas?
“Sí, por supuesto. Un fármaco como la metadona ayuda a solventar una parte del problema, a reducir daños, a estabilizar y normalizar al paciente, pero un hecho que no debemos olvidar es que no existen sibaritas de las drogas y que el poli consumo está presente en casi la totalidad de los consumidores”.
-¿Y en cuanto a la eficacia?
“La metadona está indicada únicamente para pacientes consumidores de opiáceos, entre ellos la heroína, por lo que en situaciones de poli consumo sólo se aborda una parte del problema. No obstante, podemos considerar que se trata de un punto de partida. Estabilizar al paciente en el consumo de heroína crea una perspectiva más favorable para intervenir y tratar el resto del problema y la adicción”.







