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El ‘infierno’ de una pareja sin hogar en Tenerife: “Nos refugiamos como pudimos, pero lo del temporal fue realmente terrible”

Ambos relatan lo que sufrieron durante el pasado fin de semana al tener que soportar los efectos de la borrasca Emilia sin techo bajo el que cobijarse
El 'infierno' de una pareja sin hogar en Tenerife
Una persona descansa sobre un banco en plena calle en imagen captada el pasado viernes en el Norte. Fran Pallero

No era la primera vez que tenían que soportar las inclemencias meteorológicas sin un techo bajo el que cobijarse porque llevan meses y meses viviendo en la calle, pero Ana y Joaquín (nombres ficticios) reconocen que lo padecido con el paso del temporal Emilia ha superado su notable capacidad de resistencia y relatan que el pasado fin de semana padecieron un auténtico infierno.

Es Ana quien cuenta a este periódico este drama, común a tantas personas sin hogar como hoy abundan en Canarias. “Siempre nos hemos buscado la vida para dormir (en una localidad del término municipal lagunero que prefiere no desvelar). Tenemos una caseta de campaña para no dormir al raso y, aunque sabíamos que venía mal tiempo, ya desde la noche del viernes nos superó tanto frío, tanta lluvia y tanto viento.

Por mucho que las asistencias municipales, como otras veces, nos trajeron cosas para ayudarnos, fue tanto que era imposible seguir donde solemos quedarnos por la noche y menos mal que encontramos un sitio algo cubierto para pasar lo peor porque no sé qué nos podía haber pasado de seguir al aire libre”, nos detalla esta sextuagenaria que ronda los 70 años y de una fortaleza tal que incluso comanda la pareja ante los graves problemas de salud que padece Joaquín, unos años más joven.

Lejos de mejorar, la jornada del pasado sábado “fue todavía peor. El frío se nos colaba en los huesos y, como la lluvia a veces era horizontal, nuestro improvisado refugio no impedía que nos mojásemos. Todo ello hizo empeorar el estado de Joaquín y acabamos en urgencias del HUC, donde felizmente él pasó la noche bien cuidado y yo aguanté en la sala de espera. Pero hoy (ayer para el lector) por la mañana le dieron el alta y volvemos a la calle, claro”.

Tanto Ana como Joaquín son tinerfeños. Él nacido en La Laguna y ella, originaria de Venezuela pero criada en la Isla desde pequeña. Ana es una competente profesional que mantenía a la familia, pero todo empezó a torcerse con la crisis inmobiliaria y, aunque logró remontar su carrera laboral, su condición de mujer con cierta edad y su aspecto de migrante no ayudó en nada para resistir a la pandemia que, junto a la actual crisis habitacional, terminó por dejarla sin trabajo y a ambos en la calle.

“Estuvimos algún tiempo acogidos en pisos tutelados por el ayuntamiento, pero eso no es para siempre y, cuando se cumplieron los plazos, volvimos sin remedio a la calle. Por eso llevamos tanto tiempo durmiendo al raso. Sobrevivimos con las ayudas estatales y el apoyo de algún amigo que no nos ha dejado atrás, pero, desde que Joaquín enfermó, todo va cada vez peor” reconoce Ana.

Sobre por qué Joaquín no se quedó ingresado en el hospital dado su pésimo estado, intuye que se debe a que los males de su pareja tienen que ver con la salud mental. Del albergue sentencia: “Si en la calle suelo permanecer alerta durante la noche para que no nos pase nada, en el albergue no podría dormir por el peligro de que nos roben lo poco que nos queda”.

Ana cuenta a regañadientes su historia por orgullo y por preservar la privacidad de la pareja, pero si lo hace ahora es por el amor que siempre profesó y profesa por Joaquín, por quien no deja de luchar para que reciba la atención médica que necesita y para que no vuelva a sufrir más tan brutal tormenta como ‘Emilia’ sin techo bajo el que guarecerse.

Hasta 2.835 personas viven sin hogar o infraviviendas en Tenerife, según Cáritas

Hasta 2.838 personas se encontraban en exclusión residencial extrema en Tenerife en octubre de 2025, según Cáritas, un incremento significativo respecto a años anteriores.
Este dato incluye a personas sin hogar o viviendo en condiciones muy precarias, y el aumento detectado se ha visto influenciado por el aumento de los precios de alquiler y la escasez de vivienda social, sostiene la ONG.

En 2024, las unidades móviles de Cáritas atendieron a más de 1.252 usuarios, un 70% más que cinco años antes, mostrando un crecimiento alarmante del sinhogarismo en la Isla. Este problema se concentra en varios municipios y se ha agravado por factores como el alquiler vacacional y la falta de recursos habitacionales.

A pesar de haber cifras anteriores (como las de 2.261 personas en 2023), los datos más recientes de 2025 señalan un empeoramiento de la situación que no es ajeno ni a la población ni a Ayuntamientos como Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, cuyos recursos se ven desbordados frente a la inacción de instancias superiores.

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