ciencia

Migrantes de plumas blancas

Migrantes de plumas blancas

Desde hace unos años, la isla de Tenerife tiene un nuevo, pintoresco y discreto residente que pasa desapercibido para la mayoría de la gente. Es un visitante habitual que antes solo estaba de paso y permanecía en invierno, pero ahora ha decidido quedarse a vivir en la Isla. No es un turista. En realidad es un migrante, aunque no es humano. Es una pequeña ave africana de plumas blancas, perteneciente a la familia de las ardeidas, que incluye garzas, garcetas y martinetes, entre otras.


La migración es un fenómeno tan antiguo como la humanidad. Más aún, es tan antiguo como la propia naturaleza de la Tierra. Porque cuando hablamos de migración nos referimos no solo al desplazamiento de poblaciones humanas, sino también al de los animales desde un origen usual (donde crían) a otro destino temporal. En la mayoría de los casos, estos desplazamientos ayudan a mantener el equilibrio de los ecosistemas naturales.


En Canarias sabemos mucho de la migración humana porque siglos atrás miles de canarios tuvieron que salir al extranjero, principalmente a Sudamérica, en busca de mejores condiciones de vida, ante el retraso económico y social que sufrían las Islas. Además, debido a nuestra estratégica situación geográfica, a modo de puente natural entre tres continentes, en la actualidad el Archipiélago es un punto de destino de la llamada ruta atlántica, la más mortíferas de las rutas migratorias entre África y Europa, que ha traído hasta las Islas a miles de migrantes africanos en los ultimos veinte años.


De igual forma, las Islas son territorio de paso de muchas aves migratorias, con cerca de 400 especies en total registradas, entre aves de paso, invernantes y accidentales. Ahora, desde hace relativamente poco tiempo, somos el destino de una en concreto que, voluntariamente, no solo ha querido venir hasta aquí, sino que ha decidido quedarse entre nosotros de forma permanente, porque han encontrado unas condiciones idóneas para vivir y nidificar. Es un caso singular. Nos referimos a la garcilla bueyera.


Es cada vez más frecuente observar a grupos de estas garzas en zonas del norte de Tenerife, en fincas abandonadas, sobrevolando las plataneras, descansando en charcas y estanques o acompañando a los rebaños de cabras y ovejas mientras están pastando.

En Canarias era una especie migratoria escasa, hasta que a partir de la década de 1970 se convirtió en un ave de presencia regular durante el invierno y en épocas de paso. No se le puede catalogar como una especie invasora porque no ha sido introducida por el ser humano y no hay evidencias de que desplace a ninguna otra ya existente en las Islas.


Es más, expertos como José Luis Navarro aseguran que “realmente estos animales, que se abastecen de arañas, hormigas, saltamontes, lagartijas, ranas o ratones, están haciendo un favor porque están funcionando como un regulador de plagas natural”. Esa misma aseveración se ha recogido de agricultores y ganaderos tinerfeños, que la ven más como una aliada que como un problema. No obstante, ya existe algún caso problemático en Canarias por la colonización en gran número de las garcillas bueyeras. En 2008, a causa de los problemas que ocasionaba en Lanzarote, en pleno centro de Arrecife (excrementos, suciedad, malos olores, parásitos etc.), la colonia de garcillas bueyeras fue trasladada artificialmente por el Ayuntamiento a un recinto ubicado junto a la estación de guaguas. Los efectivos, favorecidos por la disponibilidad de alimento en vertederos, granjas de ganado, etc., siguieron en aumento y en el censo de 2017 se contabilizaron 1.500 aves en la Isla.


Algunos autores alertan, por otro lado, de un posible daño de la garcilla bueyera en la fauna autóctona, concretamente sobre el lagarto de Haría o atlántico (Gallotia atlantica), que es parte de su dieta alimenticia, aunque no se sabe a ciencia cierta en qué medida, motivo por el cual la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) está realizando un estudio al respecto, así como un censo detallado de sus poblaciones, por encargo del Cabildo de Lanzarote.

Barone, el experto


Rubén Barone Tosco es uno de los mayores especialistas en ornitología de Canarias. Lleva estudiando a las garcillas bueyeras desde algo después de que esta ave migratoria comenzara a criar en Canarias, a finales de la década de los 80 del siglo XX, concretamente en Lanzarote. La define como una especie de gran potencial para colonizar territorios nuevos y, de hecho, “ya se puede ver en más de media Europa y hasta en Florida. Solo le falta por llegar a la Antártida”, destaca.


Barone asegura a DIARIO DE AVISOS que este nuevo residente en las Islas, de la familia de las ardeidas, no es perjudicial para los ecosistemas y la biodiversidad de Canarias porque su colonización “es un proceso natural. No tengo claro que se hayan asentado aquí por el cambio climático. La avifauna es dinámica”, precisa. “Llegaron por sus propios medios. Seguramente, la pandemia y el confinamiento favoreció su asentamiento, al menos en el caso de Tenerife. Yo creo que es una especie beneficiosa para los cultivos y también para el ganado, las cabras y ovejas, al que suele limpiar de parásitos. En la isla de Tenerife -agrega- empezaron a criar en la primavera de 2020 y ahora mismo hay sin duda más de 500 ejemplares. Tienen gran facilidad para criar en árboles y cañaverales, cerca de charcas. Hemos localizado varias zonas de nidficación en Tejina/Bajamar y por el sur de la isla. Yo creo que la garcilla bueyera ya se quedará aquí en la Isla y se expandirá aún más a la vista de que ha encontrado un hábitat apropiado para su nidificación, tanto en el sector nordeste como norte e incluso sur, donde su reproducción es exitosa”, detalla.


Durante las últimas cuatro décadas, y en particular entre 2001 y 2020, el ornitólogo Rubén Barone y otros observadores y colaboradores suyos han estado visitando con bastante regularidad un conjunto de charcas situadas entre las localidades de Tejina y Bajamar, donde entre otras muchas especies migratorias y locales, se detecta con gran frecuencia la garcilla bueyera, sobre todo en la temporada invernal. El Ayuntamienio de La Laguna proyecta impulsar en este paraje una reserva ornitológica, dada su importancia medioambiental y por su gran interés y potencialidad para el turismo científico. Por otra parte, el Cabildo de Tenerife ha incluido a las charcas de Tejina como una zona relevante en sus planes relacionados con la biodiversidad insular.

Desde 1980 en Lanzarote


En un trabajo publicado por Rubén Barone en 2021 con los resultados de sus estudios de campo en Tenerife sobre esta nueva especie nidificante en las Islas, explicaba que la garcilla bueyera comenzó a criar en Canarias a finales de la década de 1980, concretamente en Arrecife, en Lanzarote. En 1982 se vieron dos aves transportando ramas en un estanque del Puerto de la Cruz. Entre 2001 y 2020, Barone y otros observadores visitaron con regularidad el conjunto de charcas situiadas entre las localidades de Tejina y Bajamar, donde entre otras muchas especies se detectó con gran frecuencia la garcilla bueyera, sobre todo en la temporada invernal. En junio de 2020 se descubrieron ahí tres nidos activos en un tarajal y un total de 19 ejemplares. A partir de esa fecha realizaron un seguimiento más regular de la población nidificante.


A modo de conclusión, Rubén Barone expuso en su trabajo que “la reproducción exitosa de la garcilla bueyera en Tenerife en 2020 apunta a que, con toda probabilidad, la especie tenderá a expandirse a nuevas áreas que cuentan con un hábitat apropiado para su nidificación en un futuro próximo, tanto en el sector noroeste y norte como, en menor medida, en la vertiente sur. Por otro lado, es previsible que críe igualmente en Gran Canaria y Fuerteventura, si no lo ha hecho ya, al menos de forma ocasional. Es un proceso colonizador que sigue la tónica habitual en esta ardeida, con un alto potencial para ocupar nuevos territorios a lo largo y ancho del globo”, recalca Rubén Barone. De hecho, algo después de publicarse ese trabajo se confirmó con total certeza su reproducción en Gran Canaria y Fuerteventura, por lo que la garcilla bueyera ya cría en la actualidad en cuatro de las ocho islas de nuestro archipiélago.

Canarias, un paraíso para las aves migratorias

Aparte de sus numerosas aves endémicas, el Archipiélago canario atesora también un importante catálogo de aves migratorias. Hasta la fecha, los expertos han identificado cerca de 400. Una de ellas es la garcilla bueyera, una pequeña garza africana de plumas blancas que parece que se siente muy a gusto en las Islas y ahora se quiere convertir en residente. La razón de esta masiva afluencia de aves en migración se debe a la proximidad de las Islas con la vecina costa de África, una importante vía de vuelo que siguen muchas especies procedentes del Paleártico occidental, a modo de pasillo durante sus migraciones hacia las costas del oeste de África y el Sahel, al sur del Sáhara. El paso de otoño (postnupcial) conduce los migrantes a sus zonas de invernada en el África subtropical y tropical, mientras que el paso primaveral (prenupcial) es el vuelo de regreso a sus áreas de cría en Europa y Asia. “La arribada de este tipo de aves divagantes, junto con la notoriedad de las especies endémicas canarias, convierten a las Islas Canarias en un destino obligado para los ornitólogos y los observadores de aves a escala mundial”, tal y como destaca el experto Juan Antonio Lorenzo. De la garcilla bueyera y del resto de aves migratorias del Archipiélago, así como también del conjunto de las nidificantes (las que crían en las islas, unas 90 especies en total), trata la nueva publicación de la Editorial Turquesa, que dirige el biólogo y editor gomero José Manuel Moreno. Se trata de un nuevo, completísimo y espectacular volumen que ayuda a divulgar aún más el poco conocido y escasamente valorado patrimonio ornitológico de Canarias. No en vano, los autores del mismo son cuatro de los ornitólogos de mayor prestigio del Archipiélago: Aurelio Martín, Juan José Bacallado, Juan Antonio Lorenzo y Vicente Quilis. Este libro se presentará el día 10, a las 19 horas, en el MUNA.

TE PUEDE INTERESAR