Un terremoto que tuvo lugar a las diez menos diez de la mañana de ayer fue sentido por vecinos de hasta tres Islas distintas, circunstancia totalmente inusual en el historial sismográfico del Archipiélago, no en balde dicho temblor alcanzó una magnitud de 4,8, lo que supone que sea el mayor de los acaecidos en Canarias durante el último lustro.
Aunque como es habitual se sucedieron durante algo menos de las dos horas siguientes al principal un total de tres réplicas relevantes de menor intensidad (3,3, 2,5 y 2,4 el más débil), lo cierto es que felizmente no causó daños más allá del susto y la sorpresa generada entre un número no determinado de personas que, cuantos menos, hay que contar por decenas y decenas dada la abundancia de testimonios en los medios y avisos registrados en la web del Instituto Geológico Nacional (IGN).
Precisamente fue la red sísmica de dicho organismo oficial la que informó que el terremoto se localizó a unos 61 kilómetros al norte de Gran Canaria, con epicentro en el mar y foco a unos 30 kilómetros de profundidad.
Dicha localización es otra de las singularidades de este terremoto, por cuanto los expertos reconocen que, si bien no es la primera ocasión que se detecta actividad sísmica en esa zona, no es de las más habituales en Canarias y -por citar un ejemplo- tal actividad es notablemente inferior a la que tiene lugar en el llamado volcán de Enmedio, un monte subamarino entre Tenerife y Gran Canaria.
De hecho, el terremoto de ayer es de origen tectónico, como se aclaró desde el propio IGN para explicar que no guarda relación alguna con la actividad volcánica tan característica por estos lares.
Dada su localización, lógicamente fue en Gran Canaria donde más personas sintieron el temblor, percibido igualmente en zonas de Tenerife y Fuerteventura. Muchos testimonios coinciden en que el sismo se notó con claridad y que fue muy breve.
En concreto, numerosos vecinos percibieron el terremoto desde una treintena de localidades de la mitad norte de Gran Canaria, no pocos de ellos en municipios como Gáldar, Telde, Agüimes y la propia capital insular.
Algo similar sucedió en los de Pájara y Puerto del Rosario (Fuerteventura), mientras que los avisos enviados al IGN por residentes tinerfeños llegaron especialmente desde zonas santacruceras (entre ellos San Andrés, Barranco Grande…) y laguneras como La Cuesta, Las Chumberas y La Vega, entre otros.
También hay testimonios referenciados en Santa Úrsula, así como algunos aislados provenientes de La Orotava, Puerto de la Cruz, Icod y hasta Santiago del Teide.
Apuntar igualmente que ninguna de las réplicas fue sentida por la población, como tampoco un terremoto anterior al principal que a las 9:15 horas registró una magnitud de 2,1 entre Gran Canaria y Tenerife, si bien fue en los fondos submarinos situados entre las islas capitalinas.
Insistir en que el de ayer fue el mayor registrado en el Archipiélago durante los últimos cinco años, como confirma el IGN, antes de recordar que ya hubo un sismo similar en la provincia de Las Palmas en 2022, así como otros superiores en 2011 y 2021.
El de mayor magnitud en Canarias sigue siendo el del 1 de mayo de 1989, con magnitud 5,3 y vinculado al ya citado volcán de Enmedio.
Nueva miriada de leves temblores al oeste de Las Cañadas del Teide
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha vuelto a detectar actividad sísmica en Tenerife con una serie de 63 terremotos al oeste de Las Cañadas del Teide de los que se han podido localizar 67. Entre el pasado jueves y ayer se detectaron varios pulsos de actividad sísmica de baja frecuencia bajo la Isla, acaeciendo el más largo pasadas las 16.00 horas de ayer.
Los eventos están localizados a una profundidad comprendida entre 7 y 25 kilómetros y la magnitud máxima es de 1,4 en la Escala de Richter, con los hipocentros situados en la zona oeste de las Cañadas, como en otras ocasiones en los últimos meses.
El IGN precisa que esta actividad es similar a las anteriores aunque de menor energía, compuesta por eventos de baja frecuencia, a diferencia de los eventos volcano-tectónicos habituales y que se clasifican como eventos híbridos.
La actividad de estos pulsos no presenta un patrón repetitivo en forma de familias y ninguno de estos eventos ha sido sentido por la población de la Isla. En resumen, “no aumenta” el peligro de erupción a corto o medio plazo en Tenerife.







