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Nutrición infantil y redes sociales

La importancia de acudir a fuentes científicas frente a los mitos virales
Nutrición infantil

La tecnología y las redes sociales se han integrado plenamente en nuestra vida cotidiana. Para mantener nuestra atención, las plataformas digitales disponen de algoritmos predictivos que nos ofrecen contenido personalizado según nuestras visitas previas, basándose en nuestros gustos y aficiones. En este sentido, es inevitable que aborden aspectos básicos de la vida diaria, como la crianza y alimentación de nuestros niños y adolescentes.

Las redes sociales pueden convertirse en una fuente de información muy valiosa con incontables recursos e ideas de actividades, juegos y recetas con los que divertir y educar a nuestros más pequeños. Sin embargo, debemos ser cautos: no existe un filtro que regule la calidad y veracidad de los contenidos que recibimos, al igual que tampoco lo hay para la expresión de nuestros pensamientos y opiniones.

Es frecuente encontrar publicaciones con contenido inexacto, información desactualizada o incluso sin aval científico que lo respalde, pudiendo llevar en algunos casos a prácticas inseguras o peligrosas. Estos errores los podemos encontrar en distintos formatos y dirigidos a público específico.

Riesgos según la edad

En el caso de padres de lactantes es habitual encontrar recomendaciones erróneas sobre la alimentación complementaria, sugiriendo el uso indiscriminado de bebidas vegetales, sin vigilar el contenido en calcio y vitamina D o recomendando dietas deficitarias en vitaminas, minerales o incluso grasas, que son esenciales para el desarrollo normal del cerebro en crecimiento.

También son frecuentes las publicaciones dirigidas a niños mayores y adolescentes. En algunas tratan recomendaciones sobre ganancia muscular a través del consumo elevado de proteínas y ejercicio físico que exceden la capacidad de sus cuerpos aún en crecimiento. Además, pueden encontrar ideas de cómo soportar el hambre o perder peso rápidamente, por ejemplo, a través de dietas tipo cetogénica o ayuno intermitente. Es importante destacar que a día de hoy no existen estudios científicos que demuestren la seguridad ni eficacia de estas prácticas en la población pediátrica.

El papel de las familias y los sanitarios

Como consumidores, es cada vez más difícil diferenciar el “ruido” digital de la información veraz. En la era de la inmediatez en la que vivimos, no tenemos tiempo para revisar y contrastar los datos. Por ello, la recomendación es clara: debemos nutrirnos exclusivamente de fuentes de confianza, como profesionales sanitarios con experiencia reconocida u organismos oficiales. En nuestro entorno, tanto el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria como el Hospital Universitario de Canarias disponen de cuenta en Instagram, donde publican información sobre salud dirigida a la población.

Como padres y familiares, debemos educar a nuestros niños y adolescentes en el uso racional de las redes, siendo conscientes de los contenidos a los que acceden, resolviendo sus dudas y ayudándoles a pensar de forma crítica.

Asimismo, no podemos olvidar el papel de nuestros profesionales de Pediatría y Enfermería Pediátrica de confianza, que podemos encontrar en nuestro Centro de Salud o consultorio privado habitual. Ellos son el punto de acceso más cercano a información veraz y contrastada. Deben ser nuestro pilar informativo principal, sin dudar en acudir a ellos para consultar nuestras dudas pendientes.

El trabajo conjunto entre familias y sanitarios es esencial para que nuestros niños y niñas alcancen su máximo potencial de crecimiento, sin que la desinformación se convierta en un obstáculo en el camino.

*Dra. Marina Gutiérrez Vilar
Pediatra. Servicio de Unidad de Nutrición Infantil y Enfermedades Metabólicas
H. Universitario Nuestra Señora de Candelaria

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