La Federación Salud Mental Canarias denuncia que miles de personas conviven con depresión y sin los apoyos necesarios en las Islas. Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, recuerda que “la salud mental es un derecho y necesita respuestas reales, no es una cuestión de actitud”.
“La depresión y la salud mental en general no funcionan con un botón de encendido y apagado. No se activan únicamente por tener más o menos voluntad”, señala un colectivo que agrupa a las entidades AFES Salud Mental, Asociación TLP Impulso y Salud Mental Atelsam (Tenerife), Salud Mental La Palma, Asociación Salud Mental El Cribo (Lanzarote), Asociación Salud Mental AFESur (Gran Canaria) y Asomasamen (Fuerteventura).
Considera que “marca la diferencia los recursos, la atención sociosanitaria continuada, el acompañamiento profesional humanizado y las políticas públicas” que garanticen los derechos y el bienestar de las personas con problemas de salud mental.
Pedir ayuda, un signo de valentía
Por su parte, el Colegio de Psicología de Santa Cruz de Tenerife recuerda que la depresión es mucho más que un estado de ánimo; “es un problema de salud mental que puede afectar a la vida de las personas y a su entorno”, y considera esencial “romper barreras y hablar de lo que nos ocurre”.
Recalca que “pedir ayuda no supone un signo de debilidad, sino de valentía. Porque hablar de depresión no es una moda ni una exageración, sino una necesidad de salud pública y un acto de responsabilidad social”. Y aboga por “fomentar la conexión, la escucha y el apoyo mutuo, que permiten detectar a tiempo las señales de alarma y actuar desde la prevención e intervención temprana, especialmente en colectivos vulnerables, como jóvenes y mayores”.
También llama a “acompañar, comprender y cuidar de la salud mental” como una inversión en el bienestar de la población, así como reforzar las políticas sociales y las condiciones materiales y sociales que garantizan la dignidad de las personas.
1.200% de incremento
En las dos últimas décadas, las hospitalizaciones de adolescentes por depresión en España se han incrementado en torno al 1.200%, pasando de 173 casos en 2000 a casi 1.800 en 2021, según un estudio de la Universidad Internacional de La Rioja.
Tres de cada cuatro pacientes (74,3%) fueron chicas, y tres de cada cuatro hospitalizaciones se produjeron en adolescentes de entre 14 y 17 años, con una edad media de ingreso de 16 años, aunque en 2021 descendió esa edad. Las autolesiones, la ideación o intento de suicidio fue el trastorno asociado a la depresión que más llevó a los jóvenes a ingresar en el hospital.
La falta de un diagnóstico adecuado o una intervención tardía puede tener importantes consecuencias en la edad adulta, como la prolongación de la enfermedad, dificultades para relacionarse, baja autoestima, cursar adicciones o el riesgo de conductas suicidas.







