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La magia de Melchor, Gaspar y Baltasar pudo con el aguacero

Más de 135.000 personas presencian la Cabalgata de Sus Majestades en Santa Cruz, un desfile veloz al que el tiempo dio un respiro
La magia de Melchor, Gaspar y Baltasar pudo con el aguacero

Melchor, Gaspar y Baltasar demostraron, con creces, el título de Magos que les acompaña. Sus Majestades de Oriente llegaron en la tarde de ayer a Santa Cruz envueltos bajo una fuerte lluvia, pero su magia consiguió que el mal tiempo les otorgara un pequeño respiro para poder recorrer las calles de la ciudad en su tradicional y esperada cabalgata.


Más de 150.000 personas desafiaron al frío y el agua para acompañar, entre la recepción en el estadio Heliodoro Rodríguez López y el posterior desfile, a los Reyes Magos en una comitiva ágil y organizada que partió con puntualidad casi británica a las 19.00 horas desde la avenida Bélgica en dirección a la plaza de la Candelaria, batiendo una plusmarca casi histórica de velocidad. Un recorrido de cuatro kilómetros que a ritmo acelerado logró completarse en apenas una hora por si la lluvia se acrecentaba y deslucía el evento.


No obstante, a pesar del desapacible tiempo, la novelería acompañada de dosis de ilusión, no logró restar un ápice de emoción a una cabalgata de fantasía y luz que encandiló a su paso a los cientos de pequeños que aguardaban, bajo el paraguas, a los Reyes Magos y sus pajes. Este año, desde el área de Fiestas del Ayuntamiento capitalino, se diseñó un desfile novedoso con respecto a ediciones anteriores, en el que los Reyes estuvieron acompañados en su recorrido por un millar de figurantes.


Personajes Disney, acróbatas y música en directo dibujaron una cita mágica integrada por 15 carrozas que, inspiradas en distintas alegorías, dieron vida a la cabalgata navideña interpretando distintos bailes y coreografías junto a miembros de las comparsas del Carnaval de Santa Cruz.


Asimismo, un trenecito, cuatro carricoches de Disney y varias bandas de música fueron los encargados de poner color y melodía al recorrido real, bajo la atenta mirada de un público totalmente entregado.


La Policía Local fue la encargada de abrir un desfile que, desde el punto de salida, recorrió un circuito que abarcó la plaza de la República Dominicana, avenida Asuncionistas, Ramón y Cajal, Galcerán y plaza de Weyler, para continuar, posteriormente, por las calles Méndez Núñez, El Pilar, Villalba Hervás y La Marina, para concluir en la plaza de la Candelaria, donde Sus Majestades realizaron el tradicional acto de adoración al Niño Jesús en el portal de Belén allí instalado.

Personajes de cuento


Mickey y Minnie Mouse, la Bella y Bestia, Frozen, el pato Donald y Daisy, gigantescos Mario Bross, camellos hinchables, cisnes luminosos, elementos rodantes y la presencia de muchos personajes ataviados con disfraces que simulaban brillantes estrellas polares, ángeles o tazas de café se encargaron de dar forma a un desfile repleto de emotividad, en el que los Reyes Magos usaron grandes carrozas iluminadas de colores y, por vez primera con efectos especiales, para recorrer la ciudad varias horas antes de comenzar a entregar los regalos por los hogares de los niños chicharreros.


Gaspar afirmó que “aunque el tiempo no acompaña, hemos llegado a Santa Cruz en una noche mágica y llena de ilusión para saludar a tantos pequeños que esperan sus regalos bajo el árbol. Por eso, tienen que irse muy temprano a dormir”.


Mientras, Baltasar dio una primicia internacional desde su trono en las alturas: “Este año no habrá carbón, porque hemos venido a traer salud y alegría a los niños y a sus padres. Estamos muy contentos de atenderlos y de que nos reciban siempre con tanto cariño”.

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