gastronomía

El paraíso del queso está en Tenerife: más de 80 variedades y 500 tablas despachadas solo en Navidad

Sus conos de variedades de queso ya son uno de sus productos más reconocidos
El paraíso del queso está en Tenerife: más de 70 variedades y 500 tablas despachadas solo en Navidad
El paraíso del queso está en Tenerife: más de 80 variedades y 500 tablas despachadas solo en Navidad

Los amantes del queso están de enhorabuena. En los últimos tiempos han surgido establecimientos especializados que ofrecen al cliente múltiples experiencias, como sucede en Santa Cruz de Tenerife.

En el Mercado Nuestra Señora de África se encuentra La Maison du Fromage, un lugar para los amantes del queso que se ha convertido en todo un clásico para los habitantes de la ciudad, pero también para todos aquellos que la visitan con apuestas con sus ya célebres conos de queso.

De Francia a Tenerife por amor

Nacida en Nîmes, de padre francés y madre andaluza, Muriel, según relató a DIARIO DE AVISOS, llegó a España con un objetivo claro: aprender el idioma para emprender. Se trasladó a Barcelona, pero un encuentro personal cambió por completo su hoja de ruta. En una fiesta conoció a su pareja, dejó atrás un curso de formación y una tienda gourmet en Montpellier, y se instaló en Tenerife. “Me vine por amor y en poco tiempo mi vida dio un giro: me casé y tuve una hija”.

La primera tienda gourmet en La Recova

Ya asentada en la Isla, Maurin decidió abrir una tienda gourmet en el Mercado Nuestra Señora de África, una apuesta que en su momento fue recibida con escepticismo. “Todo el mundo me decía que estaba loca. No existía en La Recova un espacio de este tipo. Fui la primera”, recuerda.

Su propuesta rompió moldes con la venta de saltamontes, grillos y gusanos del bambú, una iniciativa que despertó tal curiosidad que en pocos días agotó todo el producto disponible. Aquella experiencia marcó el inicio de su visibilidad pública en el ámbito gastronómico.

El salto al queso: un nuevo reto

Con el tiempo, surgió la oportunidad de adquirir un nuevo local dentro del mercado. Aunque no tenía definido el proyecto, Maurin detectó que La Recova ya estaba llena de propuestas innovadoras y buscó un enfoque diferente. La respuesta llegó con el queso artesanal.

“Era un mundo que no conocía, pero me gustan los retos”, afirma. Decidió especializarse exclusivamente en quesos franceses y suizos, cuidando tanto la calidad del producto como su accesibilidad. “Reduzco mis beneficios para que el queso sea asequible”, explica. De esa filosofía nació La Maison du Fromage, su nuevo negocio, que rápidamente consolidó una clientela fiel.

Tablas de quesos que se agotan

El gran punto de inflexión fue la creación de tablas de quesos gourmet con una presentación muy cuidada. A partir de ahí, las ventas se dispararon. “No esperaba esta acogida. En Navidad es imposible atender todo lo que nos piden. Cada tabla necesita tiempo y creatividad”.

Una de las claves del éxito es la amplitud de su catálogo. Maurin trabaja habitualmente con entre 80 y 100 tipos de queso, combinando sabores y texturas para lograr composiciones equilibradas y visualmente atractivas. “Siempre intento que sea agradable a la vista, además de sabroso”, señala.

Entre sus preferidos destacan los pequeños quesos de cabra y los elaborados con trufa, aunque reconoce que el más demandado por la clientela es el Comté, junto a formatos pequeños que no suelen encontrarse en Tenerife.

Probar antes de comprar

Su forma de entender el comercio ha sido determinante para consolidar el negocio. “He invertido mucho en que la gente descubra el producto. A veces regalo queso para que prueben, porque cuando no conoces algo, necesitas experimentarlo. La mejor manera de hablar de un producto es degustarlo”, asegura.

El éxito superó todas sus previsiones. “Nunca imaginé una acogida así. En Navidad es imposible atender todo lo que nos piden: una tabla requiere tiempo y creatividad”, afirma. El pasado año se quedó literalmente sin existencias y este año, a juzgar por la agenda de pedidos, el escenario apunta a repetirse.

Cada encargo es distinto. Muriel elabora las tablas en función del presupuesto y el tamaño solicitado, con la ventaja de trabajar con un catálogo de entre 80 y 100 variedades. “Busco siempre equilibrio de sabores, contrastes de texturas y una presentación que entre por los ojos”, explica. Entre sus favoritos están los pequeños quesos de cabra y los elaborados con trufa.

Su forma de entender el comercio ha sido clave en la fidelización de clientes. “He invertido mucho en dar a conocer el producto. A veces regalo queso para que la gente pruebe, porque si no lo conoces, necesitas experimentarlo. No hay mejor manera de hablar de algo que degustarlo”, sostiene.

El queso con trufa es el más caro de su selección, pero el que más sale por el mostrador es el Comté, junto a los formatos pequeños, muy demandados por tratarse de variedades difíciles de encontrar en la Isla.