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Piden ayuda al Ayuntamiento de Tacoronte para una mujer con problemas mentales y síndrome de Diógenes

La familia recibe constantemente quejas de la ciudadanía por la acumulación de basura, los malos olores, los roedores en el entorno y las amenazas de esta vecina de 70 años

Dulce Peraza no puede más. Esta vecina de Tacoronte lleva casi toda la vida luchando con su hermana, con una discapacidad psíquica del 65% y diagnosticada de paranoia y síndrome de Diógenes, un trastorno psicológico que se caracteriza por el aislamiento social extremo, el abandono personal y de la higiene, y la acumulación compulsiva de basura creando ambientes insalubres.


Precisa que en 2008 ingresó de forma voluntaria en la unidad de psiquiatría del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y luego la trasladaron al Febles Campos pero su madre convenció a los profesionales “que tenía una casita en Tacoronte” y le dieron el alta.


Vivieron un año juntas en el que eran permanentes los malos tratos hacia su progenitora y las consecuentes llamadas y denuncias ante la Guardia Civil. Al fallecer ésta en 2009 la situación se agravó porque su hermana María (nombre ficticio para proteger su identidad) quedarse sola en la casa y desde entonces, los vecinos y vecinas se quejan constantemente de la acumulación de basura en el entorno, los malos olores, y la proliferación de roedores, un conflicto constante que le resulta difícil de mantener.


Le cuentan a diario que está desnuda, gritando, o con un carro lleno de basura, y lo más triste es que no puede hacer nada porque, como la mayoría de las personas con trastornos psíquicos y este síndrome, no colabora. Muchos vecinos le tienen miedo porque los intimida y no son capaces de denunciarla pese a que llegaron a recoger firmas para exigir al Ayuntamiento que actúe porque los malos olores llegan a sus viviendas y hay ratas saltando en la basura “porque ella les da de comer” afectando también a su salud. “Siempre le estoy pidiendo disculpas a un señor mayor al que lo tiene amenazado”, asegura Dulce.


Cada vez que la llama la policía para avisarle de algo que ha hecho su hermana “es un nuevo sobresalto” e incluso le ha recomendado que no se acerque a ella o al menos no lo haga sola porque ya la ha agredido en varias ocasiones. “Es difícil vivir así”, apunta.


María junta todo tipo de basura hasta el límite entre su propiedad, ubicada en la calle Tacoronte Tejina 20 y la vía pública, y hace sus necesidades en las escaleras que se encuentran entre la TF-152 y la TF-16, en pleno centro del municipio.

Síndrome de Diógenes


Al tratarse de una zona privada, los operarios de la empresa concesionaria del servicio de limpieza Urbaser no pueden acceder a limpiar porque ella la denunciaría al Ayuntamiento. Sí lo hacen cuando se extiende a zonas comunes, como la escalera. “Pero ella la vuelve a acumular y estamos otra vez en lo mismo”, declaran los vecinos. Temen que el Ayuntamiento no actúe hasta que suceda algo grave.


Dulce ha tenido que denunciar a su única hermana ante diversos cuerpos y fuerzas de seguridad, el Diputado del Común archivó su caso, y ya no sabe qué hacer. La sensación de impotencia de no poder ayudarla es enorme, la misma que saber que tiene cáncer desde hace cuatro años “y con 70 años está comiendo de la basura, malviviendo, tirada en la calle con este frío cuando debería estar medicada, limpia, en un centro y acompañada”, sostiene.


Por el contrario, duerme encima de una montaña de residuos, no tiene agua ni luz en su vivienda pese a que cobra una pensión de casi 900 euros mensuales y “muchas veces se baña en los baños de los supermercados”, según los vecinos.


Dulce tenía un abogado de oficio pero se cansó porque “no le ponía asunto” y no puede pagar uno particular. Por eso le pide al Ayuntamiento que con todos los informes de servicios sociales que tiene “la ayude y busque alguna manera de incapacitarla para que pueda ingresar en un centro y vivir mejor”.


Pese a su diagnóstico, la ley de protección de datos impide que los facultativos informen a Dulce del estado médico de su hermana que ni siquiera sabe si sigue el tratamiento pautado aunque está segura que no toma la medicación.


Ha recurrido varias veces a los servicios sociales pero le trasladan que no es un problema de su competencia. En este sentido, el concejal del área, José Caro, confirma que hay iniciados varios expedientes de esta persona en el Ayuntamiento pero aclara que los servicios sociales “no están para desahuciar personas sino para ayudar a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad”.


Añade que “la jurista del área ha incoado varios expedientes informando al juzgado de la situación de esta señora” y en una ocasión, por denuncia de su hermana, “acudió el juez, la secretaria judicial y la forense. Esta última elaboró un informe en el que decía que estaba aquejada de ciertas enfermedades mentales pero en la resolución judicial no se consideró su ingreso en una institución psiquiátrica y dijo que era un asunto que debía resolver el Ayuntamiento de Tacoronte”.


“Se le ha atendido en varias ocasiones en servicios sociales, se le ha convocado en otras y no ha acudido a determinadas citas. En 2025 tuvo dos citas, el 24 de junio y el 2 de julio y no acudió a ninguna”, especifica el edil, quien añade que también se la ha atendido cita aunque, como es obvio, no hay constancia documental.


Tanto José Caro como Dulce Peraza confirman que la Policía Local ha iniciado recientemente otro expediente en los juzgados de La Laguna que fue remitido al contencioso administrativo para informar de las continuas circunstancias de María y los daños que está ocasionando a la ciudadanía y al municipio. “Estamos pendientes que el técnico municipal presente el informe ya que es el Ayuntamiento es quien debe hacerlo”, subraya el edil.

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