La Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga ha ganado un total de 1.221 hectáreas, lo que se debe a “pequeñas variaciones” en los datos superficiales detectadas en 2025 durante la revisión decenal de la declaración realizada por la Unesco, y que derivan de “la cartografía utilizada en su día y de los avances cartográficos existentes actualmente”, que han permitido obtener datos más precisos.
Así como “a un pequeño reajuste necesario en la zonación para visibilizar la función de la Zona de Especial Protección para las Aves Espacio Marino de Anaga de la Red Ecológica Europea Natura 2000, como zona tampón marina en la que se incluye la zona núcleo terrestre de los Roques de Anaga”. Así se explica en la documentación publicada en el BOP del pasado miércoles, que se expone a información pública durante 20 días.
En concreto, según los datos publicados, la superficie total pasa de 48.727,61 hectáreas en 2015 (15.489,01 terrestres y 33.238,6 marinas) a las 49.948,84 hectáreas actualizadas en 2025 (16.652,65 terrestres y 33.296,19 marinas). Según enfatizaron desde el área de Medio Natural del Cabildo, estas 1.221 hectáreas de diferencia no suponen una ampliación del perímetro de la Reserva de la Biosfera, sino que derivan de una actualización cartográfica de zonas como barrancos o montañas con una tecnología más avanzada que la utilizada en 2015.
La consejera insular del área, Blanca Pérez, destacó que “el verdadero hito es que hemos revalidado el título como Reserva de la Biosfera por la Unesco en la revisión que nos hace cada diez años, en este caso, al Macizo de Anaga, lo que pone de relevancia el compromiso con la protección de nuestro territorio”.
Ajuste en la zonificación
Y explicó que esta revisión “también nos ha permitido actualizar y mejorar el conocimiento sobre este espacio, incorporando los avances cartográficos e integrando completamente la actual protección de la Red Europea Natura 2000 en la zonificación de la Reserva, ajustando ambas figuras de protección”. “Este trabajo de reajuste técnico en su zonificación logra el objetivo de garantizar una mayor coherencia con los estándares internacionales y con la realidad del territorio”, apuntó.
A este respecto, la consejera indicó que, en este proceso, “hemos reforzado especialmente las zonas tampón, es decir, aquellas áreas que rodean y protegen los espacios del núcleo más sensibles, en el ámbito marino de la Reserva de la Biosfera, al integrarse de forma más visible la Zona de Especial Protección para las Aves del Espacio Marino de Anaga como zona tampón marina y como parte de ese cinturón de protección de la zona núcleo de los Roques de Anaga”. Blanca Pérez destacó que “este paso es fundamental, porque reconoce la continuidad ecológica entre el medio terrestre y el marino, y fortalece el sistema de conservación en su conjunto”.
Además, añadió que este reajuste responde “al marco estatutario de la Red Mundial de Reservas de Biosfera, que establece la necesidad de contar con zonas tampón claramente definidas para garantizar la protección efectiva de los espacios núcleo y compatibilizar la conservación con las actividades sostenibles”.







