Vivir en el paraíso se ha convertido en una ratonera. El día a día en el Macizo de Anaga ha dejado de ser una convivencia con la naturaleza para convertirse en un desafío de supervivencia logística.
Rosario Alonso, vecina de las Casas de la Cumbre, ha denunciado este viernes en el programa Ponte al Día de Televisión Canaria que la masificación turística y la falta de control en el Parque Rural han bloqueado la vida de los residentes.
“Es un problema que se agrava de forma exponencial”, lamentó Alonso, quien subrayó que la situación ha cruzado una línea roja de seguridad y convivencia. Según la portavoz vecinal, el colapso circulatorio ya no entiende de calendarios: “Antes las colas eran los fines de semana, ahora lunes, martes, miércoles… los siete días de la semana”.
El riesgo vital: ambulancias atrapadas en Anaga
Para los vecinos de los caseríos, el tráfico no es solo una molestia para “quienes trabajamos”, sino un peligro real para la salud pública en una zona con alta población de avanzada edad.
Alonso fue tajante al señalar la vulnerabilidad de los residentes: “En esos caseríos vive gente mayor que ante una emergencia se ven sin solución por problemas para llegar las ambulancias”.
De hecho, la propia vecina relató cómo el miedo al bloqueo afecta a sus gestiones diarias fuera del monte. “He ido a hacer gestiones y me he tenido que quedar en Las Mercedes porque no sé si podré llegar”, confesó, tras detallar que lo habitual ahora es estar “una hora o una hora y media en cola” para llegar a sus casas.
Silencio administrativo desde junio
La indignación vecinal no solo nace del tráfico, sino de la desatención institucional. Rosario Alonso recordó que desde junio del año pasado los colectivos presentaron un escrito formal ante las tres administraciones competentes: el Cabildo de Tenerife (responsable de la carretera), el Ayuntamiento de Santa Cruz y el de La Laguna.
La respuesta, sin embargo, ha sido parcial. “Desde entonces solo ha respondido La Laguna”, denunció Alonso, lamentando que el resto de instituciones mantengan el silencio mientras la presión sobre el territorio sigue creciendo. La vecina fue clara en su diagnóstico técnico sobre el terreno: “No hay infraestructuras suficientes para tanta gente”.
Un conflicto que escala
Este testimonio se suma a la reciente amenaza de los vecinos de “tomar la justicia por su mano” si el Cabildo no aplica medidas urgentes, como la instalación de pantallas informativas sobre la ocupación de parkings o la regulación del acceso de guaguas.
Con más de un millar de firmas respaldando sus quejas, los residentes de núcleos como Roque Negro, Taganana, Almáciga o las Casas de la Cumbre advierten de que la situación es límite.
La falta de respuesta de Santa Cruz y el Cabildo, sumada a la masificación de vehículos que aparcan en zonas prohibidas y paradas de guaguas, ha convertido la carretera TF-12 en un embudo que, según los afectados, “no resiste más”.








