El Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) ha informado de la detección de una nueva señal sísmica de baja frecuencia en el entorno del Teide durante la madrugada del 11 de febrero, registrada por la Red Sísmica Canaria.
Según detalla el organismo científico, el evento tuvo una duración corta, de entre 10 y 15 minutos, y presentó una amplitud muy reducida, incluso menor que la señal detectada el día anterior.
Una señal imperceptible para la población
Desde el INVOLCAN subrayan que este tipo de señales son de muy baja amplitud y no pueden ser percibidas por la ciudadanía. Solo son detectables a través de estaciones sísmicas altamente sensibles distribuidas en la Isla.
Se trata, por tanto, de un fenómeno estrictamente instrumental que forma parte del seguimiento continuo que realizan los equipos científicos en Tenerife.
¿Cuál es el origen de esta actividad en el Teide?
Aunque los datos continúan siendo analizados en detalle, el Instituto Volcanológico de Canarias explica que, teniendo en cuenta la actividad registrada en la Isla al menos desde 2016, es muy probable que estas señales estén relacionadas con el sistema hidrotermal de Tenerife.
Este tipo de sismicidad puede estar asociada a la presurización y movimiento de fluidos en profundidad, como agua caliente, vapor o gases. Estos procesos generan señales sísmicas de baja frecuencia sin que exista necesariamente movimiento de magma.
Sin cambios en la probabilidad de erupción
El organismo científico es claro al respecto: no hay indicios de movimiento magmático en profundidad en estos momentos.
Por tanto, no se observa ningún cambio en la probabilidad de una erupción volcánica, ni a corto ni a medio plazo en el entorno del Teide.
Desde el INVOLCAN recalcan que el seguimiento de la actividad sísmica en Canarias es permanente y que se continuará informando ante cualquier variación significativa en los parámetros volcánicos.







