La vigilancia volcánica en la isla de Tenerife ha captado un fenómeno hasta ahora desconocido por los instrumentos de medición. Itahiza Domínguez, director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, ha informado sobre la detección de una señal de pulsos sísmicos continua y “distinta” localizada al oeste de Las Cañadas del Teide. Esta actividad, que se prolongó durante aproximadamente una hora y media, carece de precedentes en los registros instrumentales de las últimas dos décadas.
A pesar de la excepcionalidad del hallazgo, el experto ha sido tajante tras la reunión extraordinaria del Pevolca: “No hay visos de erupción a corto o medio plazo”. Domínguez ha subrayado que, aunque la señal es inédita desde que se cuenta con instrumentación avanzada, la situación volcánica de la isla no ha sufrido cambios significativos que obliguen a activar niveles de alerta.
Una señal de fluidos a 12 kilómetros de profundidad
Esta nueva anomalía se sitúa en la misma zona donde, en los últimos tres días, se han contabilizado unos 90 terremotos de baja intensidad. Según los datos técnicos, estos movimientos se producen a una profundidad de entre 10 y 12 kilómetros. La principal diferencia radica en que, en lugar de terremotos aislados, se ha registrado una serie de pulsos de señales que habitualmente duran minutos y que, en esta ocasión, se mantuvieron de forma persistente.
“Estas señales se originan por movimientos de fluidos“, explicó el director del IGN, señalando que este fenómeno encaja perfectamente con la realidad de Tenerife como isla volcánicamente activa. La hipótesis principal apunta a que el magma se acumula bajo la corteza a grandes profundidades, un proceso que puede durar décadas sin derivar necesariamente en una emergencia.
Diferencias clave con la erupción de La Palma
Desde el IGN se ha querido marcar una distancia clara con lo sucedido hace años en La Palma. En este caso, no se trata de un “enjambre sísmico” pre-eruptivo ni de una intrusión magmática inminente. De hecho, la magnitud de los pulsos es tan débil que ninguno ha sido sentido por la población, a diferencia de los sismos previos al volcán Tajogaite.
La señal ha sido captada por más de una decena de estaciones sísmicas, pero su baja energía —que apenas superaría la magnitud 2 en la Escala de Richter— la mantiene en un plano puramente científico y de monitorización interna.
Fase de estudio y deformaciones en el cráter en el Teide
Domínguez recordó que la isla se encuentra en una “fase muy previa” y que es imposible predecir si estos movimientos tendrán relevancia a largo plazo. Este escenario de “anomalía” se viene registrando desde hace tiempo, vinculando la sismicidad con las deformaciones y emisión de gases que el Involcan ha detectado en el cráter del Teide.
Finalmente, el portavoz del IGN recordó que este tipo de señales son comunes en volcanes de Sudamérica, aunque para Tenerife representen una novedad tecnológica. El mensaje para los ciudadanos es de absoluta normalidad: el Pevolca no se ha activado y no existe ninguna recomendación especial más allá de seguir la información a través de los canales oficiales.






