Micaela Díaz Lima se ha convertido, a sus siete años, en la nueva Reina infantil del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026. La niña se alzó con el cetro, durante la gala que tuvo lugar el pasado lunes, luciendo la fantasía Desde bien lejitos vengo diseñada por Santi Castro, que la transformó en una hadita de un bosque mágico, y en representación de Clínicas Doctor Blas García.
Micaela es una niña con mucho desparpajo que posa ante las cámaras como una experta ya en su primer día como ‘reinita’ del Carnaval chicharrero, que arrancó haciendo toda una gira por los medios de la Isla. Cuenta que le gustó mucho la experiencia de la gala y está dispuesta a repetir cuando sea mayor y presentarse al certamen de Reina adulta del Carnaval.
Y es que cuando salió al escenario con su fantasía señala que sintió “mucha alegría y emoción”, aunque reconoce que no escuchó bien cuando fue nombrada Reina y que no se dio cuenta de que había ganado el cetro real hasta que el alcalde de Santa Cruz le dijo que se acercara al centro del escenario. “Me emocioné mucho”, afirma al recordar ese momento.
Ahora, toca descansar un poco y coger fuerzas para salir en carroza en la cabalgata anunciadora y el Coso, lo que reconoce que le pone un poco nerviosa. Y a disfrutar también del Carnaval con sus padres, para lo que se va a disfrazar del personaje de Rumi de la película de animación Las guerreras K-Pop.

Lo de ser ‘reinita’ del Carnaval de Santa Cruz viene de familia. Y es que Micaela es prima de Camila Dorta Díaz, quien se convirtió en 2025 en Reina infantil con también una fantasía de Santi Castro. Además, “la tía de Micaela es María Díaz, de Marcos y María, y ella fue diseñadora del Carnaval en los años 90 y bueno, de ahí nos viene ese cariño por el tema de las Reinas”, explica su madre, Estefanía Lima, quien apunta que la familia, que vive en El Sauzal, es muy carnavalera. “Su padre y yo nos conocimos en Carnavales, así que somos súper carnavaleros”, señala entre risas.
“El año pasado lo vivimos con mucha ilusión con Camila, viendo los preparativos y Micaela tiene una hermana gemela, Martina, y las dos nos dijeron que les encantaría también participar”, relata Estefanía. Finalmente, Micaela fue quien participó y desde el pasado verano “empezó todo el proceso y lo hemos vivido con muchísima ilusión, aunque nosotros, los papis, no teníamos ni idea de nada, la fantasía la vimos por primera vez como el público”, señala.
Un momento que recuerda que fue “muy bonito y emocionante”. “Fue un impacto bastante grande, no me imaginaba que me iba a emocionar tanto”, afirma. Una gala en la que toda la familia acudió a arropar a Micaela. “Éramos como unos 50, los que más gritaban, veníamos todos de verde, éramos una marea verde”, comenta entre risas.
Además, Micaela contaba también con la ‘ayuda’ de un amuleto muy especial. “El equipo le dejó unas piedritas que tenía como que calentar con las manos, y cuando estuvieran calientes pues tenía que pedirle a las piedritas que le dieran suerte. Esas piedras las tuvo el año pasado Camila y le funcionó y ayer [lunes] le funcionaron a ella”, señala Estefanía Lima.
Y todo seguirá en familia. “El año que viene se presentará Martina, su hermana gemela, con Santi también”, anuncia su madre.
A este respecto, el diseñador indica que “ella está muy segura de que se quiere presentar, si yo sobrevivo, intentaremos hacer algo”, bromea. Y es que a Santi Castro aún le quedan dos candidatas más que terminar de preparar para el Carnaval de este año, para la Reina de los mayores, cuyo certamen es hoy, y para la gala de la Reina adulta.
De momento, Santi Castro se mostró muy contento por haber conseguido el título de Reina infantil por segundo año consecutivo, y reconoce que, aunque las fantasías infantiles “dan mucho trabajo, a mí me encantan”. “Es otro tipo de trabajo, muy minucioso, de mucho detalle. Si haces un muñeco no lo quieres repetir, tienes que buscar otro tejido, otro acabado, otra decoración. Entonces la creatividad la tienes que desarrollar más”, señala.

Fantasía
En cuanto a la fantasía que lució Micaela, titulada Desde bien lejitos vengo, Santi Castro explica que la idea nació “a raíz de que queríamos hacer un caracol que estuviera por el bosque”. “La verdad es que, como ella es tan pequeñita, el caracol nos vino de maravilla, y encima tenía habitantes como enanos y elfos. El caracol era parte de la vivienda de todos -continúa-. Y después, como acompañamiento, cervatillos, que es la parte de atrás del vestido. Entonces, intentamos representar todo un bosque lleno de ciervos de donde venía un caracol lento con todos sus habitantes. Y ella es como un elfo más, una hadita del bosque”.
Una fantasía a la que no le faltaba ningún detalle. “Los cervatillos, por ejemplo, a la hora de hacerlos, los recubrimos con ese tipo de tejido que es para los edredones y después, ya sombreado y pintado, da ese efecto de la piel del animal, del pelo. Y las cornamentas están hechas con foam forrado, se le dio pan de oro y se le puso musgo”, detalla.
En este sentido, indica que “jugamos también con muchos elementos naturales, por ejemplo, en la parte de abajo del vestido hay cortezas de árbol, de esa que se compra para Navidad. Siempre buscamos algún tipo de material para dar un toque”.
Santi Castro concluyó agradeciendo “a toda la gente que me ayuda y, sobre todo, al sponsor, porque sin ellos no se hace posible esto y las niñas no están en el escenario”.







