El Comité Regional Europeo de Verificación del Sarampión y Rubeola (CRV), un organismo de expertos independientes, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha concluido recientemente, que la transmisión del sarampión se ha restablecido en España, y así se lo ha hecho saber al Ministerio de Sanidad español, perdiendo el estatus de país libre de sarampión, otorgado por la propia OMS hace unos años.
Este anuncio se produce una década después de que nuestro país lograra este estatus, por el que la enfermedad se consideraba eliminada de España, y los pocos casos que se iban diagnosticando se trataban de casos importados de otros países. Esto ha dejado de ser así desde el pasado martes, 27 de enero de 2026.
Y, aunque se trata simplemente de una decisión técnica, y sujeta a criterios epidemiológicos, que no debe generar alarma ni preocupación, esta declaración de la OMS no descarta que en España, como en otros países que también han ido perdiendo el estatus de “libres de enfermedad”, haya habido una cadena de transmisión de sarampión de más de 12 meses de duración, y que, si no se toman las medidas adecuadas, puede ir prolongándose en el tiempo.
El sarampión, preocupante
Y esto es preocupante, especialmente para España, que desde el año 2001 se había sumado al objetivo de la eliminación y erradicación del sarampión propuesto por la OMS, estableciendo un “Plan de Eliminación del Sarampión”, basado en dos estrategias fundamentales: fortalecer la inmunidad de la población, mediante una campaña sostenida de vacunación, con un Calendario Sistemático de Vacunaciones, con dos dosis de vacuna frente al sarampión, para alcanzar y mantener coberturas superiores al 95% con las dos dosis, e implementar y desarrollar un robusto sistema de Vigilancia Epidemiológica, capaz de identificar y aislar casos de sarampión, para evitar la transmisión de la enfermedad en la comunidad. Y el Plan ha venido funcionando muy bien, con coberturas altas y vigilancia epidemiológica eficaz. Pero en los últimos años se han ido detectando brotes de sarampión en numerosas comunidades autónomas (CCAA) españolas, que ha ido haciendo que el Plan de Eliminación del sarampión en nuestro país se haya ido debilitando poco a poco. Es la crónica de una muerte anunciada.
El sarampión es una enfermedad que comienza sus síntomas con fiebre alta, de varios días de duración, congestión de vías respiratorias y tos, y una peculiar “facies sarampionosa”. A continuación, brota una erupción que se va extendiendo desde la cara, a tronco y extremidades, de duración variable, y si no surgen complicaciones, va remitiendo en siete a quince días.
Se trata de una enfermedad que, aunque generalmente cursa de forma benigna, en un 20% de los casos presenta complicaciones: neumonías, bronconeumonías, otitis, diarreas, y en algunos casos encefalitis y muerte. En contra de lo que algunas personas puedan pensar, no se trata de una enfermedad banal, “de la infancia”, que es mejor pasarla de forma natural. El sarampión es de las enfermedades más contagiosas que existen, estimándose que, por cada persona infectada, se pueden contagiar al menos otras 18-30 personas susceptibles (no vacunadas, o que no hayan padecido la enfermedad con anterioridad).
En Canarias, al igual que en muchas CCAA, hay diversos factores que están interfiriendo con la eficacia del control de la enfermedad, entre los que hay que destacar dos, muy importantes: por un lado, la movilidad de personas, con la llegada de miles, de millones, de visitantes a las islas, procedentes de países con sarampión endémico, y en este caso no me refiero a países africanos, sino a países europeos, como Rumanía, donde el sarampión sigue ocasionando miles de casos de sarampión, con varios fallecimientos al año, u otros países como Francia, Alemania o Reino Unido, que han pasado de un escenario de interrupción de la transmisión a una situación de transmisión sostenida, y por tanto potenciales importadores de casos de sarampión a nuestro país, y a nuestras islas. El sarampión viaja en avión, no lo olvidemos.
Aunque el aumento del sarampión en nuestro país se encuadra en una tendencia global a escala mundial, y generalmente son casos importados en su gran mayoría, y ligados a brotes puntuales, lo cierto es que en el último año se diagnosticaron 397 casos (108 importados) en 12 CCAA, una de ellas Canarias. El último brote contabilizado en nuestro archipiélago, con 44 casos por ahora, se inició por el contagio de un niño enfermo de sarampión que viajó en avión desde el sur de la península a Canarias, y se fue extendiendo por las islas de Tenerife, La Palma y Gran Canaria, donde aún no se ha dado por cerrado este último brote.
En estos días, además de España, han perdido también su estatus de país libre de sarampión, Armenia, Austria, Azerbaiyán, Uzbekistán y Reino Unido. Y probablemente, en los próximos meses otros países se irán sumando a esta lista. Muy malas noticias.
Y el otro factor que está influyendo en el aumento de casos de sarampión en países con alto nivel de desarrollo, es la desinformación, las falsas noticias, y los mensajes contrarios a la vacunación que divulgan por redes sociales y por internet, como auténticos virus, casi peores que el propio sarampión, los grupos negacionistas y antivacunas.
Estos grupos, que basan sus mensajes en mitos, creencias, y falsas noticias, son contrarios al avance de la ciencia y el método científico, y generan, entre una parte de la población, dudas en torno a las vacunas, que hacen que padres y madres, y una pequeña parte de la ciudadanía (que ya estaban convencidos de la importancia de las vacunas), estén empezando a dejar de vacunar a sus hijos por miedo a los efectos secundarios de las vacunas, o por opinar que las enfermedades frente a las que se vacuna, ya no existen. Y como estamos viendo, el sarampión existe, y está recuperando el terreno perdido en las últimas décadas gracias a la eficacia de las vacunas y a la fortaleza de los Calendarios Sistemáticos de Vacunación, que, no lo olvidemos, son universales y gratuitos en nuestro país. No hay espacio en este artículo, para entrar en profundidad a rebatir, una por una, las falsas noticias, las mentiras y la desinformación que transmiten los grupos negacionistas y antivacunas.
De forma resumida, puedo afirmar que las vacunas, y concretamente, en nuestro caso, la vacuna del sarampión, es una vacuna muy segura y eficaz, dejando inmunidad duradera en las personas vacunadas, si se administran dos dosis de esta vacuna. Y sugiero, a quienes tienen dudas con respecto a la eficacia o seguridad de las vacunas, que no se fíen de lo que ven y oyen en las redes sociales o en internet, y les recomiendo que contacten con los profesionales sanitarios de su confianza, y estoy seguro de que podrán resolver las dudas y recuperar la confianza perdida en las vacunas en estos últimos años.
Las vacunas salvan anualmente millones de vidas en todo el mundo, y se sabe que, después de la potabilización del agua, la vacunación es la herramienta de salud pública que más vidas salva cada año.
Para estar correctamente inmunizados frente al sarampión se precisan dos dosis de vacuna. En Canarias, la primera dosis se administra a los doce meses, vacuna Triple Vírica (conjuntamente con la rubeola y la parotiditis), y la segunda dosis a los tres años, en forma de vacuna tetravírica (sarampión+rubeola+parotiditis+varicela).
A pesar de la pérdida del estatus “libre de sarampión”, las coberturas de vacunación frente al sarampión en la población española se mantienen altas, y el riesgo de infección y brotes graves sigue considerándose bajo.
Confiemos en el sistema público de salud de nuestro país, sigamos su recomendaciones en materia de vacunaciones, y podremos recuperar el estatus, perdido hace unos días, de “España, país libre de sarampión”. Depende de todos nosotros.
*Pediatra. Miembro del Grupo Técnico de Vacunas de Canarias






