En pleno corazón de la Plaza de la Candelaria, una fachada de piedra basáltica guarda los secretos de la época dorada del comercio entre Canarias y América. El Palacio de Carta, una joya del siglo XVIII, no es solo el primer Bien de Interés Cultural de la provincia; es el testigo mudo de una familia que controlaba el horizonte de Santa Cruz desde las alturas.
El ‘Belvedere’: el radar del siglo XVIII Pocos viandantes lo saben, pero en la azotea del palacio se alza un Belvedere, una torre mirador que no era un simple adorno arquitectónico. Desde allí, los Rodríguez Carta divisaban la llegada de sus barcos cargados de mercancías con horas de antelación. En un mundo sin radares, ver el mástil de un navío antes que la competencia era la clave de un negocio millonario.
Catorce hijos, diecinueve generales y un milagro arquitectónico Construido entre 1721 y 1752, el edificio fue la residencia de una estirpe de capitanes de milicias y tesoreros reales. Pero su historia es convulsa:
- Residencia de poder: Fue sede de la Capitanía General de Canarias y acogió a 19 capitanes generales.
- El intento de demolición: En 1946, el Banco Español de Crédito compró el edificio con la intención de derribarlo para construir una sede moderna. Solo la rápida intervención de Antonio Lecuona Hardisson, que logró declararlo Monumento Histórico, salvó al palacio de la piqueta.
- La batalla del cajero automático: Curiosamente, el banco cerró sus oficinas en 1997 tras una curiosa disputa: no se les permitió instalar un cajero automático en su fachada protegida, un triunfo del patrimonio sobre la banca.
Un patio que es la envidia de Canarias Si su fachada neoclásica impresiona, su interior sobrecoge. El patio principal, tallado por los maestros carpinteros laguneros Álvarez Ferrer, es probablemente la mejor muestra de arquitectura doméstica canaria del mundo. Sus maderas nobles, su aljibe bajo el suelo y sus ventanas de guillotina con cuerdas de cáñamo originales nos trasladan directamente al Santa Cruz de hace 250 años.
Hacia el futuro: El Museo de la Ciudad Tras una inversión de 5,8 millones de euros y años de abandono, el Palacio de Carta ha iniciado una nueva vida. Actualmente funciona como Oficina de Información Turística en su planta baja, pero el proyecto más ambicioso está por venir: las plantas superiores se transformarán en el Museo de la Historia de la Ciudad.
Cuando las obras finalicen, los tinerfeños podrán recorrer las estancias donde vivieron 14 hermanos bajo un mismo techo y asomarse a las ventanas que aún conservan el mecanismo original del siglo XVIII. El Palacio de Carta ya no vigila barcos, pero sigue custodiando el orgullo histórico de Santa Cruz.







