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Pilar Carballo, MujerAGRO2026 tras un duro año en su finca

La agroganadera afincada en Fasnia recibe el galardón, dejando atrás dos ataques a su rebaño, vinculado a un proyecto orientado a evitar la desaparición de especies autóctonas
Carballo posa con el trofeo de los VIII Premios MujerAGRO tras recoger el galardón. | DA
Carballo posa con el trofeo de los VIII Premios MujerAGRO tras recoger el galardón. | DA

Cuando pronunciaron su nombre en la gala de los VIII Premios MujerAGRO, el aplauso del Instituto de Ingeniería de España no fue un reconocimiento más para Pilar Carballo. La distinción, nacida hace una década para combatir la invisibilidad histórica de la mujer rural, recaía por primera vez en una agroganadera canaria que había pasado la mayor parte de su vida alejada del sector.

Se la reconocía en la categoría de Mujer Agroganadera del Año por su labor al frente de la Finca Ecológica La Jara, en Fasnia. El jurado la definió como “un referente no solo en su territorio, sino a nivel nacional”. Destacó además su implicación en redes profesionales y la complejidad de “sacar adelante un proyecto de estas características en un territorio insular”.

Todo ese reconocimiento, llegaba tras un año “especialmente duro”, como ella definió. Un periodo marcado por ataques a su rebaño, una situación límite que la obligó a rehacerse de uno de los golpes más severos desde el incendio de 2023.

En mayo de 2025, La Jara (ubicada en los altos de Arafo) sufrió dos ataques consecutivos en apenas tres meses, presuntamente perpetrados por perros asilvestrados. El primer ataque se saldó con la muerte de siete ovejas palmeras (raza que no supera las dos centenas de ejemplares en toda Canarias) y de tres ovejas de pelo, también autóctonas y con menos de 3.000 en el Archipiélago.

El segundo, unos meses después, provocó la muerte de una de sus corderas, y confirmó que no se trataba de un hecho aislado. “Fue la primera vez que vi llorar a una oveja. Jirafa, una ovejita de mi rebaño, murió en mis brazos”, recordaba.

Este episodio puso en jaque la estabilidad de su proyecto. En aquel momento relataba el episodio a DIARIO DE AVISOS atravesada por la pena y la impotencia. Lloraba la muerte de las que eran sus “fieles compañeras”.

“ERA DEL PUEBLO”

Este núcleo reproductor de ovejas palmeras formaba parte de un programa regional de recuperación genética de especies autóctonas. Los animales habían sido cedidos por el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) con la misión de “multiplicar el rebaño y contribuir a evitar su desaparición”. “Este rebaño no era mío. Era del pueblo”, explicó entonces la ganadera.

Tras reuniones con responsables y la reclamación de medios para frenar la problemática, ocho meses después, el paisaje es distinto. “La vida ha vuelto a la finca: las ovejas se han recuperado, han vuelto a parir y el rebaño ha crecido”, explicó Pilar Carballo.

El Cabildo de Tenerife reforzó la seguridad en los accesos a la finca e instaló cámaras de vigilancia para prevenir nuevos incidentes.

La agroganadera reconoció que recibir este reconocimiento, con apenas una década de trayectoria al frente de su proyecto, supone “una recompensa al esfuerzo sostenido durante estos años y, especialmente, un respaldo al trabajo desarrollado en Canarias”.

“Es una motivación aún mayor para seguir haciendo las cosas como creo que deben hacerse”, puso de relieve la ganadora.

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