El Gobierno declaró ayer la antigua Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, como el primer Lugar de Memoria Democrática de España dedicado al colectivo LGTBI+.
Este espacio albergó un campo de trabajos forzados para personas homosexuales y transexuales durante la dictadura (entre 1954 y 1966), por el que pasaron decenas de reclusos, que “sobrevivieron en condiciones infrahumanas, de hambre, palizas y humillaciones”. Tefía “fue el símbolo de la vergüenza de un régimen podrido de supremacismo blanco heteropatriarcal, en una España asfixiante y pacata donde no podía brotar la libertad”, proclamó el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en un acto en el que se entregaron 10 declaraciones de Reconocimiento y Reparación a víctimas que pasaron por el centro, así como a personas y colectivos significados en la lucha del movimiento LGTBI+.
En esa relación hay dos reclusos: Octavio García Hernández (1931-2018) y Juan Curbelo Oramas (1939-2004), Juanito el Pionero, la primera persona que se atrevió a hablar en público -en 2001- de lo que había sucedido en ese lugar. A título póstumo se le concedió a Pedro Zerolo (1960-2015), político y activista. Los demás son Carla Antonelli, Empar Pineda, Montserrat González, Antonio Roig, José Antonio Nielfa, Marcela Rodríguez y el colectivo Altihay de Fuerteventura, impulsor de la recuperación de la memoria de lo que fue Tefía.
A Torres lo acompañaban el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo; la del Cabildo de Fuerteventura, Lola García; el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, y el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez. El ministro enalteció el compromiso de las personas homenajeadas: “Sus historias, sus vidas, son nuestro combustible, vidas dedicadas a ampliar derechos, vidas ejemplares e irrepetibles, que nos ayudaron a recuperar la democracia que nos hurtaron de la noche a la mañana, a sangre y fuego”.
Clavijo resaltó que Tefía deja en este momento de ser un espacio “silenciado” para ser un “símbolo de justicia y dignidad”, una advertencia “para que no se repita”. La “memoria democrática” es “un compromiso con el presente y las generaciones que vendrán”, recalcó. La democracia se fortalece cuando se escucha a quienes fueron silenciados”, sentenció.
Los maestros de ceremonia fueron los periodistas Lluís Guilera y Fátima Hernández. Celeste González moderó una mesa de debate compuesta por Víctor Ramírez (historiador y activista LGTBI+), Gracia Trujillo (activista LGTBI+ y profesora de la Universidad Complutense) y Miguel A. Fernández (activista LGTBI+ de la Fundación Pedro Zerolo). La actuación musical corrió a cargo de Julia Rodríguez y Pasión Vega.
La convocatoria concluyó con el descubrimiento de una placa donde se indica que “el Gobierno de España ensalza el valor histórico de la Colonia de Tefía en la aplicación de la Ley de Memoria Democrática”.
El siguiente Lugar de Memoria de Canarias será el Templo Masónico de Tenerife, que se sumará a los 37 en todo el país.






