El Cabildo de Tenerife y la empresa pública Titsa han dado un golpe sobre la mesa para garantizar la seguridad en Titsa. Tras alcanzar un acuerdo histórico con las organizaciones sindicales, la institución insular ha anunciado un paquete de medidas urgentes para proteger a los trabajadores ante el repunte de conductas violentas en el transporte público.
La medida más disruptiva, anunciada por la presidenta Rosa Dávila, consiste en solicitar al Gobierno de Canarias una modificación de la ley de transporte. El objetivo es que los conductores de guagua sean considerados agentes de la autoridad o policía administrativa. Este cambio de estatus jurídico permitiría a los empleados levantar acta en el momento de una infracción y dotaría de presunción de veracidad a su testimonio, igualando su protección a la de un cuerpo de seguridad.
Sanciones de hasta 6.000 euros por comportamientos violentos
El nuevo marco regulatorio no dejará margen a la impunidad. El Cabildo ha confirmado que las sanciones por conductas agresivas se endurecen drásticamente. El cuadro de multas queda configurado de la siguiente manera:
- Infracciones leves: Hasta 200 euros.
- Infracciones graves: Entre 600 y 2.000 euros.
- Infracciones muy graves: Entre 4.000 y 6.000 euros.
Además de la vía administrativa, la institución insular se personará como acusación particular en todos los casos de agresión física a los conductores, reforzando el respaldo jurídico de la plantilla.
“Agresión cero”: mamparas y más vigilancia
Aunque la consejera de Movilidad, María Eulalia García, ha precisado que el grado de incidencia es bajo —en torno al 2% de los servicios anuales—, el objetivo de la corporación es alcanzar la “agresión cero”. Para ello, se instalarán mamparas de protección en los vehículos y se reforzará la figura del inspector en las rutas más conflictivas.
Desde el comité de empresa de Titsa, Yeray González Rivero ha mostrado su satisfacción con el acuerdo, calificando las medidas de necesarias. Según los representantes de los trabajadores, aunque las agresiones físicas son puntuales, las agresiones verbales son una realidad “casi a diario”, especialmente en determinadas franjas horarias y puntos calientes del norte y sur de Tenerife.
Refuerzo policial en el servicio nocturno
El plan de seguridad en Titsa también contempla una mayor coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Se intensificará la presencia policial en los servicios nocturnos y en las infraestructuras de transporte donde se detecte mayor conflictividad.
Dávila ha sido tajante: se pondrá en marcha una campaña informativa para advertir a los usuarios de que “la violencia en las guaguas no va a salir gratis”. Con este blindaje, el Cabildo busca proteger no solo a los 1.500 conductores de la compañía, sino también garantizar la tranquilidad de los miles de pasajeros que utilizan el transporte público cada día en la isla.






