candelaria

Cuevas de Igonse: el imponente paraje de Candelaria entre el tesoro aborigen y el riesgo extremo

Situadas en el corazón del Barranco de Araya, estas oquedades albergan un pasado aborigen único, pero su orografía las convierte en una de las zonas más técnicas y peligrosas de Tenerife
Cuevas de Igonse: el imponente paraje de Candelaria entre el tesoro aborigen y el riesgo extremo

El reciente y trágico accidente que le ha costado la vida a un deportista de 41 años ha vuelto a poner el foco sobre las Cuevas de Igonse. Este enclave, situado en las medianías de Candelaria, concretamente en el núcleo de Araya, es mucho más que una zona de escalada o senderismo; es un pedazo de la historia viva de Tenerife que exige, ahora más que nunca, respeto y conocimiento.

Las Cuevas de Igonse se ubican en una zona de difícil acceso, marcadas por un terreno abrupto y desniveles pronunciados. Para el senderista experimentado, llegar hasta ellas supone un giro radical en la percepción del paisaje costero de la Basílica, adentrándose en una geografía de piedra y silencio que fue hogar de los antiguos canarios.

Un tesoro arqueológico en el Menceyato de Güímar

Históricamente, estas cuevas formaron parte de la red de asentamientos del antiguo Menceyato de Güímar. Las investigaciones arqueológicas han señalado la zona como un lugar de habitación y uso pastoril por parte de los guanches. La disposición de las cavidades y su orientación permitían a los aborígenes protegerse de las inclemencias del tiempo mientras controlaban visualmente el barranco.

En su interior, se han hallado restos que confirman su uso como refugios temporales y, en algunos puntos cercanos, incluso se han localizado vestigios funerarios. Este valor patrimonial hace que las Cuevas de Igonse sean consideradas un lugar de especial protección, aunque su aislamiento geográfico las ha mantenido alejadas del turismo de masas.

El desafío deportivo: ¿Por qué son tan peligrosas?

Desde el punto de vista deportivo, la zona es conocida por su extrema tecnicidad. Los senderos que conectan Araya con Igonse y Los Brezos no son para principiantes. El terreno es resbaladizo, con tramos de “piconcillo” suelto y paredes verticales que atraen a escaladores en busca de retos fuera de las rutas convencionales.

El principal riesgo de las Cuevas de Igonse reside en su orografía “engañosa”. Lo que comienza como una pista forestal cómoda, pronto se transforma en senderos estrechos al borde del precipicio donde un mal paso puede ser fatal. La falta de cobertura móvil en ciertos puntos del barranco y la dificultad para realizar rescates aéreos nocturnos, como se demostró en el reciente suceso, elevan la peligrosidad a niveles máximos.

Consejos para visitar la zona con seguridad

Para aquellos que deseen conocer este paraje sin correr riesgos innecesarios, los expertos recomiendan:

  1. Planificación estricta: No aventurarse nunca sin haber consultado la previsión meteorológica y el estado de los senderos.
  2. Equipo adecuado: Calzado de montaña con agarre extremo y uso de bastones.
  3. Aviso previo: Informar siempre a familiares de la ruta exacta y la hora prevista de regreso.

Las Cuevas de Igonse seguirán siendo un lugar de culto para los amantes de la naturaleza y la historia tinerfeña, pero su última lección ha sido amarga: la montaña no perdona los errores de cálculo. La conservación de este espacio y la seguridad de quienes lo visitan deben ir, a partir de ahora, de la mano.

TE PUEDE INTERESAR