El 45,6% de las enfermeras y fisioterapeutas de Canarias se ha planteado abandonar la profesión debido a los problemas de conciliación familiar y personal, así el 70% se muestra insatisfecho con la misma, lo que genera que el 68,7% afirme afecte a su salud mental y el 66,8%, a su salud física.
Según una encuesta elaborada por el Sindicato Satse, dentro del colectivo de profesionales, el 68,6% afirma que los problemas de conciliación incide en sus relaciones familiares y personales y el 82% alerta que la falta de medidas efectivas afecta al cumplimiento de sus responsabilidades familiares.
Alejandra Sánchez, delegada de Igualdad de Satse Canarias, subrayó que los “obstáculos y barreras” para ajustar su vida laboral y familiar “tienen consecuencias en su trabajo, desarrollo profesional, bienestar físico y mental y en su calidad de vida”. El derecho a poder conciliar la vida profesional con la personal “es vulnerado” desde las administraciones públicas y las empresas privadas que priorizan el ahorro económico y la productividad por encima de las personas. “Es un problema que además perjudica al sistema sanitario y a la atención que prestamos”, recalcó.
El 80% de las enfermeras y fisioterapeutas encuestados consideran que la falta de personal en los servicios dificulta la conciliación. “Si pido un permiso y no hay nadie que me cubra pues ya va faltando, pero si además coincide alguien que tiene una baja, el servicio se va atendiendo pero con menos profesionales y más sobrecardados”, señaló Sánchez.
Asímismo, el 49% se queja de los cambios de turno imprevistos, y el 37% denuncia la poca antelación con la que recibe el cuadrante de trabajo.
En cuanto a las consecuencias que tienen los problemas de conciliación, el 88% explicó que las principales son la pérdida de oportunidades de desarrollo profesional y laboral. En concreto, el 52,7% renuncia a oportunidades de formación; el 22%, a ofertas laborales, y el 14%, a posibilidades de promoción.
También inciden en la pérdida económica para poder conciliar. Así, el 60% señala que los problemas de conciliación afectan mucho a su economía. No en vano, el 84% tiene a su cuidado hijos, familiares dependientes, etc., y, por esta causa, el 32,5% ha tenido que pedir un permiso para reducir su jornada, y el 19% de las encuestadas ha pedido un periodo de excedencia. De igual manera, un 11,7% ha tenido que solicitar una adaptación del puesto, reubicación o traslado que ha supuesto una merma retributiva.
La imposibilidad de hacer planes a corto medio y largo plazo tambien fue destacado por los encuestados. El 30,7% de profesionales recibe su planificación con menos de 30 días de antelación, y más del 16% no sabe qué días trabajará la próxima semana.Otro problema destacado fue la falta de desconexión digital, ya que el 38,6% recibe comunicaciones frecuentemente fuera de su horario laboral, incluyendo días de descanso y vacaciones.
Para Alejandra Sánchez, que el 82% destaque que la falta de medidas de conciliación afecta al cumplimiento de sus responsabilidades familiares y personales y el 70% se muestre insatisfecho con su conciliación, “nos ha alarmado” y lo tendremos en cuenta en nuestras peticiones al SCS. “Es un problema que lleva tanto tiempo que está enquistado” y con estos resultados “queremos visualizar este malestar” que se sobreentendería al trabajar de noche o en turnos. Somos “personal que cuidamos, pero no nos cuidan”, así al 69% le afecte considerablemente a su salud mental. La conciliación “es imprescindible para una sanidad pública de calidad”, concluyó Sánchez.







