medio ambiente

Ni humanos ni helicópteros: así son las nuevos robots contra incendios que vigilan los montes canarios

Los nuevos "vigilantes" de control remoto son capaces de triturar biomasa y operar en barrancos inaccesibles
Robots para la prevención de incendios en Canarias en zonas de difícil acceso.
Los nuevos robots del EIRIF pueden operar en pendientes de hasta 55 grados para mejorar la prevención de incendios en Canarias. DA

La lucha contra el fuego en el archipiélago acaba de entrar en una nueva dimensión tecnológica. La prevención de incendios en Canarias cuenta desde hoy con aliados mecánicos capaces de internarse en los terrenos más hostiles de nuestra orografía.

La Consejería de Transición Ecológica y Energía, bajo la dirección de Mariano Hernández Zapata, ha formalizado la entrega de tres robots multifunción controlados por radiocontrol que prometen transformar la operatividad de los Equipos de Intervención y Refuerzo en Incendios Forestales (EIRIF).

Esta inversión, que asciende a 708.556 euros, no es solo una cifra en los presupuestos autonómicos; representa un blindaje para los operarios que, año tras año, se juegan la vida en los barrancos y montes de las Islas.

Las unidades están destinadas específicamente a las denominadas “Islas Verdes”: La Palma, La Gomera y El Hierro, aunque su puesta a punto inicial se realizará de forma coordinada en territorio palmero.

Nuevos robots: tecnología contra las pendientes extremas

El principal desafío de la prevención de incendios en Canarias es, sin duda, su relieve. Los métodos tradicionales de desbroce y limpieza de biomasa a menudo chocan con la inaccesibilidad de ciertos puntos críticos.

Estos nuevos robots, sin embargo, están diseñados para romper esa barrera. Equipados con un sistema de orugas inteligentes, estas máquinas pueden trabajar en pendientes de hasta 55 grados, una inclinación donde el trabajo humano resulta extremadamente peligroso.

Mariano Hernández Zapata destacó durante la presentación que esta apuesta por la mecanización avanzada es un “salto cualitativo”. La capacidad de estos dispositivos para ser pilotados mediante radiocontrol —incluyendo cámaras integradas para una visión total— permite que el personal del EIRIF dirija las operaciones desde una distancia segura, evitando la exposición directa en zonas de desprendimientos o calor intenso.

Versatilidad sobre el terreno: mucho más que desbroce

No se trata únicamente de máquinas de corte. La polivalencia es el corazón de esta nueva dotación. Cada unidad robótica funciona como una navaja suiza forestal, permitiendo realizar:

  • Trituración de biomasa sobrante para reducir el combustible en el monte.
  • Eliminación de cepas y restos vegetales acumulados.
  • Movimiento de materiales pesados en logísticas de emergencia.
  • Apoyo en la creación de líneas de defensa de forma rápida y autónoma.

Este despliegue se enmarca en una estrategia global de modernización. El contexto actual de cambio climático, con veranos cada vez más prolongados y sequías estructurales, obliga a las administraciones a anticiparse.

Como señaló el consejero Zapata, la innovación tecnológica es “la llave para proteger nuestro patrimonio natural” antes de que las llamas aparezcan en el horizonte.

Un operativo histórico para blindar el archipiélago

Con la llegada de estos tres robots, el pool de recursos del EIRIF alcanza la cifra de 46 medios disponibles. Esta flota no solo se compone de maquinaria pesada, sino de un ecosistema de respuesta rápida que incluye 27 vehículos todoterreno, autobombas de 4.000 litros y camiones multiforestales. La incorporación de drones (RPAS) y helicópteros complementa un dispositivo que ahora, gracias a la robótica terrestre, cierra el círculo de la intervención integral.

La inversión en la prevención de incendios en Canarias también ha contemplado la mejora del equipo individual de los brigadistas. Se han adquirido trajes ignífugos de mayor resistencia térmica y herramientas manuales ergonómicas, demostrando que la tecnología y el factor humano deben avanzar en paralelo.

En un territorio donde el 40% de la superficie es forestal, cada euro invertido en estos robots oruga es un seguro de vida para nuestros bosques y para quienes los cuidan.

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