A problemas, soluciones. Cuando las incidencias se cronifican, la organización ciudadana se convierte en la mejor respuesta. La situación operativa en el Aeropuerto Tenerife Sur, agravada por colas y las deficiencias en el control biométrico de pasaportes para pasajeros, ha encendido las quejas de los turistas. Muchos de ellos, han comenzado a organizarse en redes sociales para advertirse y aconsejarse entre sí, en un intento de evitar que otros pasen por la misma situación.
“Casi perdemos nuestro vuelo. Llegamos, presumiblemente, con antelación, no paramos ni a consumir un café, simplemente nos pusimos a mirar las pantallas y esperar a que nos digan a dónde ir. No fue culpa nuestra”. Así resume su experiencia Steve Palmer, turista británico que pasó por el aeropuerto hace apenas unos días. “Había una sola fila para seis vuelos y muy pocos escáneres de pasaporte funcionando”.
También Hill Clinton, otra viajera de origen inglés, quien estuvo en la Isla una semana y que cuando le tocaba regresar a casa, se encontró con una estampa que describe como algo excepcional: “He viajado por todo el mundo y esto ha sido de lo peor con lo que me he encontrado”.
BORRASCA
Todos estos episodios y sus testimonios corresponden al pasado viernes 20 de marzo, cuando los fenómenos de la borrasca Therese generaron una situación de desconcierto en la terminal Sur que, con el paso de las horas, se fue agravando. Por enésima vez, los medios de comunicación ingleses se hicieron eco de una jornada que los turistas catalogaron como “horror” e “infierno”.
Según lo expuesto, las colas alcanzaron “dimensiones inusuales”, en un contexto marcado por los fenómenos meteorológicos y algunas cancelaciones de vuelos que terminaron de tensionar la operativa. A ello se sumó que decenas de pasajeros perdieron sus conexiones por “motivos ajenos a su voluntad”. El problema, coinciden varias fuentes, radica en la operatividad del aeropuerto y en la falta de efectivos para absorber picos de alta demanda. Las críticas apuntan directamente al control de pasaportes. “Es un desastre: una sola persona para miles de pasajeros”, denuncia Wayne Hold, usuario natural de Liverpool que, junto a otros viajeros, coinciden en que las máquinas rechazaban sus datos “por errores en el escaneo de huellas”, lo que agravó la situación. Además, en la actualidad, solo el 15% de los sistemas biométricos instalados en el aeropuerto están operativos. Por su parte, el Ministerio del Interior asegura a este periódico que las incidencias registradas se deben a “fallos transitorios” en el sistema informático.
“Fue un caos total”, cuenta una pasajera afectada por la demora en la salida de un vuelo a Edimburgo.
La escena, en algunas de las puertas, obligó incluso a la intervención policial ante el enfado de los afectados.
Ese mismo día, alrededor de 100 pasajeros con vuelos a distintos destinos de Europa se quedaron en tierra.
Algunos afectados explican a DIARIO DE AVISOS que se vieron obligados a buscar “una solución de emergencia” a última hora de la tarde, en medio de dificultades para encontrar alojamiento.
En varios casos, ni siquiera fue posible, y pasaron la noche en el aeropuerto hasta la salida de su vuelo al día siguiente.
Los propios implicados apuntan que, pese a haber llegado con más de una hora y media de antelación, “no logramos superar a tiempo los controles”.
“AMO TENERIFE, ODIO EL AEROPUERTO”
Frente a la deficiente operativa registrada en los últimos días, una multitud de turistas han dejado su experiencia en redes sociales, donde a la vez han compartido consejos prácticos para sortear las dificultades operativas del aeropuerto.
Un usuario habitual que asesora a viajeros británicos a su llegada a Tenerife, lo resume así: “La clave es llegar, al menos, tres horas antes. Aunque el mostrador no esté abierto, ya estás en la cola y ganas tiempo”.
“Amo Tenerife, odio el aeropuerto”. Es una frase que resume el contraste entre el atractivo destino y las dificultades que se experimentan para salir de él.







