Cuatro horas de coche desde Madrid para, como en casi todos los desplazamientos del CD Tenerife a la península, animar al equipo de su tierra. Dani, Gaspar, Carlos y Manu no faltaron ayer a la cita tan importante que los blanquiazules afrontaban en Ponferrada. Desde principios de temporada, este grupo de cuatro chicharreros instalados en la península -conocidos en redes como Outsiders– muestra en redes las entrañas de la afición. Unos vídeos que les han llevado a colaborar con el propio club en su Previa Birria: un espacio de entrevistas, pronósticos y recuerdos históricos de quienes acompañan al tete más allá de las Islas.
“Fuera de casa, la afición solemos ser unas 600 personas, pero intentamos que se nos oiga más que las 12.000 del estadio”, comenta Dani al descanso de un Ponferradina-Tenerife con un sabor algo amargo tras el empate previo del Celta de Vigo Fortuna, que arrebataba las opciones de ascenso en el día de ayer. “Estábamos todos siguiendo el partido en un bar. Cuando llegó el primer gol fue una locura”, cuentan. Sin embargo, el tanto de los olívicos cayó como un jarro de agua fría. “Teníamos la esperanza de al menos depender de nosotros mismos”.
A pesar de todo, el ambiente desde primeras horas de la tarde se sentía diferente. “Mucha gente vino desde Tenerife, y también la peña ibérica puso guagua para venir desde Madrid. O sea, que la grada visitante estaba a reventar… y se nota” . Tras la primera parte, el 1-0 en contra no hizo callar las voces, ya algo desgastadas, de los más fieles. Y con el 1-1, “la afición lo celebró a lo grande, casi como una victoria” , manteniendo viva la opción de lograr el tan deseado ascenso el próximo viernes en el feudo del Club Deportivo.

Optimismo ante un nuevo ascenso
“Nosotros básicamente nos definimos como un canal de YouTube que intenta trasladar a la gente que está en la isla -o que no puede ir a los desplazamientos- cómo se viven estos viajes fuera”, cuentan. En cada estadio al que viajan, los miembros de Outsiders buscan transmitir esa pasión blanquiazul que, a kilómetros del Heliodoro, se vive de una manera especial. “Los partidos son completamente diferentes. En casa tú te sientas en tu grada y ves el espectáculo. Fuera lo vives más y te sientes parte de la victoria… o de la derrota”.
Detrás de sus publicaciones en YouTube o Instagram hay, sin embargo, toda una logística marcada por madrugones, horas de carretera y mañanas de café en el trabajo tras los partidos de domingo. “Lo que mejor nos viene es cuando se juega en sábado. A principios de septiembre hubo un partido en Pontevedra un domingo por la tarde. Acabamos cogiendo una guagua a las 10 de la noche que nos dejó en Madrid a las 6 de la mañana… y yo ese mismo día tenía que ir a la oficina”, cuenta Gaspar.
De todos los desplazamientos de la temporada, recuerdan especialmente el del 13 de diciembre contra el Real Avilés, en el que el Tenerife se impuso 1-0 con un gol de Enric Gallego. “A la salida, Gaspi se puso a tocar el bombo, cogió a jugadores y aficionados y todo el mundo se puso a animar con él… ¡incluso el míster! Ese es el mejor recuerdo que tenemos”.

Ayer, en concreto, viajaron en coche con una idea clara: “Si ascendíamos, quedarnos a celebrarlo, dormir en el coche y volver al día siguiente”. La opción de festejar en Ponferrada se desvaneció pronto, pero la ilusión sigue intacta tras el empate. “Si ganamos la semana que viene, somos de Segunda. Lo vivimos con más tranquilidad porque depende de nosotros”. Mientras tanto, ya miran de reojo la siguiente cita: “Estamos intentando conseguir entradas para escaparnos a Tenerife, pero va a estar difícil”.
Dentro o fuera del Heliodoro, los cuatro amigos esperan vivir un nuevo ascenso el próximo viernes contra el Barakaldo. Porque, tal y como han demostrado a lo largo de estos meses, la pasión del Tenerife no entiende de distancias.







