Desde los grandes ecosistemas del planeta hasta las expresiones culturales que permanecen vivas en la memoria colectiva de los pueblos, el patrimonio constituye una herencia compartida que conecta pasado, presente y futuro. Protegerlo, conservarlo y garantizar su transmisión es hoy uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, un compromiso que exige responsabilidad, sensibilidad y una mirada capaz de conjugar tradición e innovación.
El próximo 23 de abril, la Fundación DIARIO DE AVISOS celebrará en el Teatro Leal de San Cristóbal de La Laguna la gran gala de entrega de los Premios Terra 2026, reconocimientos de carácter internacional que rinden homenaje a quienes destacan por su contribución ejemplar a la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio natural y cultural.
En esta nueva edición, los Premios Terra volverán a poner el foco en referentes internacionales vinculados a los Patrimonios de la Humanidad declarados por la UNESCO y en trayectorias ejemplares en su defensa. Los galardonados de 2026 serán la Gran Barrera de Coral (Australia), Machu Picchu (Perú), el Centro Histórico y Puente Viejo de Mostar (Bosnia y Herzegovina), el mariachi (México) y Miguel Delibes de Castro (España), biólogo, investigador y referente del conservacionismo español.
La gala reunirá en La Laguna a delegaciones internacionales procedentes de cada uno de los países premiados, además de una amplia representación diplomática en España de estos destinos globales. Los Premios Terra cuentan con la colaboración especial del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna.
PREMIO TERRA A LA INICIATIVA PARA LOS DESAFÍOS EMERGENTES
GRAN BARRERA DE CORAL (Australia)

En las aguas turquesas del Mar del Coral, frente a la costa de Queensland, en Australia, la Gran Barrera de Coral se extiende como el mayor organismo vivo del planeta, abarcando más de 345.000 kilómetros cuadrados. Un mosaico submarino, observable desde el espacio, que late con la respiración del océano. Con más de 2.300 kilómetros de longitud y alrededor de 3.000 arrecifes, este coloso marino alberga una de las mayores concentraciones de biodiversidad del océano.
Inscrita en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1981 por su incalculable valor ecológico, la Gran Barrera no es únicamente un prodigio natural: es también un indicador crítico del estado climático del planeta. Ante el impacto del calentamiento global, la acidificación oceánica y los eventos extremos cada vez más frecuentes, se ha situado en el epicentro de la investigación científica internacional.
Programas de monitorización a gran escala, restauración activa, innovación genética y planes integrales de gestión la sitúan en la primera línea de la lucha por la resiliencia ecológica, recordándonos que protegerla es proteger el futuro común.
Hoy, la Gran Barrera de Coral es mucho más que un prodigio natural: es un emblema de la lucha por preservar la vida marina y uno de los grandes laboratorios del planeta frente a los efectos del cambio climático.
PREMIO TERRA A LA GESTIÓN SOSTENIBLE DEL PATRIMONIO
MACHU PICCHU (Perú)

En la frontera donde los Andes descienden hacia la Amazonía, suspendida entre montañas de granito y envuelta en el bosque nuboso, Machu Picchu es el testimonio majestuoso de la ingeniería y la cosmovisión del Imperio inca. Construida en el siglo XV, permaneció al margen de la mirada internacional durante siglos, hasta ser dada a conocer en 1911 por la expedición del explorador estadounidense Hiram Bingham. Esta colosal ciudadela pétrea armoniza arquitectura, paisaje y espiritualidad en un diálogo perfecto con la naturaleza.
Inscrita como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, Machu Picchu representa no solo un vestigio arqueológico excepcional, sino también un desafío permanente de conservación. La presión turística, la erosión natural, las lluvias intensas y su compleja topografía han exigido una gestión rigurosa y visionaria.
En los últimos años, la implantación de sistemas de aforo dinámico, circuitos de visita organizados y planes integrales de protección ha permitido equilibrar acceso y preservación. La colaboración entre autoridades, comunidades locales y expertos internacionales ha consolidado un modelo de gestión sostenible que protege tanto el sitio como el entorno natural y social que lo sustenta.
Más allá de su valor histórico y simbólico, Machu Picchu se ha consolidado como un referente internacional de gestión responsable, demostrando que el patrimonio puede abrirse al mundo sin comprometer su integridad ni el delicado equilibrio que le da sentido.
PREMIO TERRA A LA EXCELENCIA EN LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO
MIGUEL DELIBES DE CASTRO (España)

Miguel Delibes de Castro es uno de los grandes referentes de la ecología como disciplina científica y pionero del movimiento conservacionista en España. Biólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y director de la Estación Biológica de Doñana entre 1988 y 1996, ha dedicado su trayectoria al estudio, la protección y la divulgación de la biodiversidad, contribuyendo decisivamente al conocimiento y conservación de especies emblemáticas como el lince ibérico.
Hijo del escritor Miguel Delibes, pero dueño de una trayectoria propia y rigurosa, Delibes de Castro colaboró con Félix Rodríguez de la Fuente en la redacción de la Enciclopedia Salvat de la Fauna, obra de referencia internacional, traducida a 15 idiomas, que marcó a generaciones de naturalistas y contribuyó decisivamente a despertar la conciencia ambiental en nuestro país. A esa labor científica se suma una intensa producción ensayística y divulgadora que ha situado la crisis ecológica y la pérdida de biodiversidad en el centro del debate público.
Ante amenazas como la sobreexplotación de recursos hídricos, la presión urbanística o el cambio climático, su voz ha defendido con firmeza la necesidad de una gestión basada en la evidencia científica y la responsabilidad intergeneracional. Su legado es una pedagogía constante sobre la fragilidad de los ecosistemas y el deber compartido de preservarlos.
La trayectoria de Miguel Delibes de Castro resume, de manera ejemplar, el valor de una ciencia comprometida con la defensa de la naturaleza y con la necesidad de situar la biodiversidad en el centro de la conciencia pública.
PREMIO TERRA CIUDAD DE LA LAGUNA A LA CONSERVACIÓN
CENTRO HISTÓRICO Y PUENTE VIEJO DE MOSTAR (Bosnia y Herzegovina)

Sobre las aguas del río Neretva, donde durante siglos convivieron culturas, credos y lenguas, Mostar levantó uno de los grandes símbolos de la Europa mestiza: el Stari Most, un arco de piedra tendido sobre el agua y sobre la historia. Construido en el siglo XVI como prodigio de la ingeniería otomana, el Puente Viejo de Mostar dio nombre e identidad a una ciudad que hizo de la convivencia su esencia.
Pero la guerra convirtió a Mostar en una de las ciudades más devastadas del conflicto en la antigua Yugoslavia. En 1993, tras los bombardeos, el puente se desplomó sobre el río y, con él, pareció derrumbarse también una parte esencial de la memoria común de Bosnia y Herzegovina. Sin embargo, de aquella destrucción nació una de las mayores lecciones de resiliencia patrimonial de nuestro tiempo.
La reconstrucción del Stari Most, culminada en 2004 e inscrita como Patrimonio de la Humanidad en 2005 por la UNESCO, recuperó los restos originales del puente rescatados del cauce del Neretva y devolvió a Mostar uno de sus mayores emblemas. En esta historia permanece también la huella de España: la presencia prolongada de soldados españoles, entre ellos numerosos canarios, sostuvo a la ciudad en sus años más difíciles, un vínculo que Mostar recuerda hoy en su Plaza de España.
Hoy, el Centro Histórico y el Puente Viejo de Mostar representan una de las lecciones más poderosas de la conservación contemporánea: la capacidad del patrimonio para sobreponerse a la devastación y devolver a un lugar su memoria, su identidad y su esperanza
PREMIO TERRA AL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD
MARIACHI (México)

Cuando suenan los primeros acordes de un mariachi, algo se reconoce al instante: una manera de celebrar la vida, de cantar al amor y de despedir las penas. Nacido en el occidente de México y profundamente ligado a la tradición popular, este género ha acompañado durante generaciones la historia cotidiana de un pueblo que ha hecho de la música una forma de identidad.
Violines, trompetas, guitarrón y vihuela tejen un sonido inconfundible que acompaña celebraciones, encuentros y serenatas, mientras el traje de charro simboliza la elegancia de una tradición que ha llevado su esencia a escenarios de todo el mundo.
Reconocido en 2011 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el mariachi sigue transmitiéndose de maestros a aprendices, manteniendo viva una herencia musical que trasciende fronteras y generaciones.
Más allá de su proyección internacional, el mariachi conserva intacta la fuerza de una tradición que sigue dando voz a la identidad, la memoria y los sentimientos de la cultura mexicana.





