La reciente detención de cinco personas en dos festivales de música electrónica en Adeje, donde se incautaron dosis individualizadas de cocaína rosa, ha vuelto a poner el foco sobre el ‘tusi’.
A pesar de su nombre popular, los análisis de laboratorios forenses y organizaciones como Energy Control confirman que esta sustancia no es realmente cocaína ni se trata de una droga de “lujo”, sino de un combinado sintético de alta peligrosidad.
¿Qué es exactamente el ‘tusi’?
El ‘tusi’ es una mezcla de diferentes sustancias psicoactivas coloreadas artificialmente con colorante alimentario rosa, a menudo con aromas como el de fresa para aumentar su atractivo visual.
Su nombre deriva de la mala pronunciación de la molécula 2C-B (tusibí), un alucinógeno sintetizado en 1974, aunque los estudios revelan que el ‘tusi’ actual rara vez contiene dicha sustancia.
Según el análisis de 150 muestras realizado por Energy Control entre 2019 y 2022, solo en dos casos se encontró cocaína real. La composición más común (44% de las muestras) es un denominado “trifásico”: una mezcla de ketamina, MDMA (éxtasis) y cafeína.
Diferencias clave con la cocaína tradicional
Aunque ambas se presentan frecuentemente en polvo para ser esnifadas, sus perfiles químicos y efectos son opuestos:
- Composición: Mientras la cocaína blanca es un alcaloide derivado de la planta de coca, el ‘tusi’ es un cóctel sintético cuya receta varía según el distribuidor. Puede incluir desde anfetaminas hasta aspirina machacada.
- Efectos: El ‘tusi’ provoca una desconexión de la realidad y efectos psicodélicos o alucinógenos debido a la ketamina y el éxtasis, algo poco común en la cocaína convencional.
- Precio y valor: Se comercializa como un producto exclusivo a precios que oscilan entre los 80 y 100 euros el gramo, frente a los 60 euros de la cocaína blanca, a pesar de estar fabricado con componentes más económicos.
El riesgo de la “ruleta rusa”
El principal peligro del ‘tusi’ reside en su imprevisibilidad. Al ser una mezcla no regulada, el consumidor nunca sabe la proporción exacta de cada sustancia. Los expertos comparan su uso con una “ruleta rusa”:
- Potenciación de efectos: Si predomina la ketamina y se mezcla con alcohol, aumentan los riesgos de pérdida de coordinación, sedación profunda y desmayos.
- Riesgos físicos: La combinación de éxtasis con alcohol incrementa drásticamente la deshidratación y el riesgo de sufrir un golpe de calor.
- Salud mental: Se han reportado brotes psicóticos, ataques de pánico y episodios de ansiedad severa derivados de su composición variable.
Tendencia en el mercado español
El sistema de alerta temprana de drogas señala un aumento notable de las incautaciones desde 2020, especialmente en entornos de ocio nocturno, festivales y zonas costeras. Su expansión se ha visto favorecida por una falsa percepción de riesgo y su estética llamativa, que se aleja visualmente de las drogas tradicionales.
Actualmente, las autoridades españolas y la Red Sísmica de vigilancia de drogas trabajan para detectar estas redes de distribución, que a menudo introducen la sustancia a través de aeropuertos internacionales o la fabrican de forma casera debido a la facilidad para mezclar sus componentes básicos.







