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Javier, el ingeniero que logra lo que parecía imposible en Canarias: fabricar leche condensada desde cero

Nunca antes en Europa se había llevado a cabo este innovador proceso
Javier, el ingeniero que logra lo que parecía imposible en Canarias: fabricar leche condensada desde cero
Javier del Barrio Izquierdo, un veterano químico con más de tres décadas de experiencia

En un polígono industrial de Tenerife se está gestando una pequeña revolución silenciosa. No tiene focos mediáticos ni grandes campañas, pero sí un impacto directo en la industria alimentaria de Canarias. Y detrás está un nombre: Javier del Barrio Izquierdo, un veterano químico con más de tres décadas de experiencia que ha conseguido un hito inédito en Europa.

Por primera vez, una fábrica ha logrado producir leche condensada a partir de leche en polvo, un proceso que no existía hasta ahora en el continente y que ha obligado a empezar literalmente desde cero.

De importar a fabricar: el cambio que marca un antes y un después

Durante años, Canarias ha dependido del exterior para abastecerse de productos lácteos procesados. La leche condensada no era una excepción. Pero esa dinámica ha cambiado.

“Era un reto”, explica Javier del Barrio, actual director técnico de la fábrica de Dulzán Canarias, en una entrevista con Andrés Chaves en DIARIO DE AVISOS. La empresa importaba este producto, pero decidió dar un paso más: fabricarlo en las Islas.

El problema era evidente: no existía ningún modelo industrial previo en Europa. Ni maquinaria, ni referencias técnicas, ni procesos estandarizados. Nada.

Un proceso creado desde cero (y con maquinaria única)

La solución no fue adaptar un sistema existente, sino inventarlo completamente. El equipo desarrolló su propio método de producción y, además, tuvo que diseñar y transformar la maquinaria.

Partieron de equipos básicos, adquiridos en distintos países, pero tras múltiples modificaciones, el resultado es una tecnología única que no se parece a nada disponible en el mercado.

El proceso, explica Del Barrio, es complejo:

  • Primero, hidratar la leche en polvo hasta obtener una base líquida concentrada
  • Después, añadir azúcar manteniendo las propiedades del producto
  • Aplicar un sistema propio de inyección de vapor para evitar cambios de sabor o color
  • Finalmente, controlar la cristalización de la lactosa y proceder al envasado

Todo ello bajo condiciones de alta temperatura y con una viscosidad muy elevada, lo que convierte la operación en un desafío técnico constante.

Innovación con sello de Canarias

Este logro no es un caso aislado en la trayectoria de Del Barrio. Durante su etapa en el grupo JSP, donde trabajó durante 36 años, ya participó en desarrollos pioneros a nivel mundial, como una leche desnatada con aceites vegetales saludables, que sustituyó grasas saturadas por opciones más beneficiosas como el girasol o el oliva.

Aquella innovación fue patentada internacionalmente. Hoy, décadas después, vuelve a romper moldes, esta vez desde Canarias.

Industria en una región con dificultades

Levantar una industria en las Islas no es sencillo. La lejanía, los costes logísticos y la dependencia exterior han sido históricamente obstáculos difíciles de salvar.

Por eso, este avance tiene un valor añadido: reduce la dependencia de productos importados y abre la puerta a que grandes marcas puedan comercializar productos fabricados en Canarias.

“Es un orgullo trabajar con empresarios canarios en beneficio de nuestra tierra”, afirma el ingeniero.

Una historia que empezó mucho antes

Detrás de este logro también hay una historia personal. La vocación de Javier del Barrio nace en casa. Su padre, veterinario especializado en la industria láctea, trabajó en fábricas de leche condensada y helados desde los años 60.

Fue él quien le inculcó una idea que sigue marcando su forma de trabajar: la fábrica no se entiende desde un despacho, hay que vivirla.

Años después de su fallecimiento, Del Barrio encontró entre sus pertenencias unos apuntes escritos a mano en 1963, cuando trabajaba en una planta de leche condensada. Aquellas notas, olvidadas durante décadas, cerraron un círculo emocional y profesional.

“Me senté y me puse a llorar”, recuerda.

Lo que viene ahora

El proyecto no termina aquí. En Dulzán Canarias ya trabajan en nuevos desarrollos vinculados al sector lácteo, aunque los detalles se mantienen en secreto por razones comerciales.

Lo que sí está claro es que este avance marca un punto de inflexión: Canarias ya no solo importa, también innova. Y lo hace, en este caso, liderando un proceso que ni siquiera existía en Europa.

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