El archipiélago canario se consolida en la actualidad como uno de los mayores platós para la industria del cine, la televisión y la publicidad de todo el mundo. El notable incremento de las grabaciones audiovisuales en las Islas, impulsado de forma directa por las comodidades fiscales para este sector, ha situado de manera habitual a los paisajes del archipiélago en varios de los principales éxitos de taquilla de la última década.
Sin embargo, mucho antes de que el concepto de “hacerse viral” formara parte del vocabulario cotidiano, y en una época donde el uso actual de internet ni siquiera se imaginaba, la geografía insular ya servía de escenario para producciones de impacto global.
Con motivo de la celebración del Mundial de Fútbol de Francia 1998, la multinacional estadounidense Nike eligió la playa de Las Teresitas, ubicada en Santa Cruz de Tenerife, como el plató principal para llevar a cabo el rodaje de una de sus campañas publicitarias más célebres y recordadas por los aficionados al deporte.
Un campo de fútbol improvisado sobre la arena de Las Teresitas
La conocida marca de ropa y calzado deportivo transformó la zona costera santacrucera en un terreno de juego improvisado. La producción audiovisual aprovechó las características singulares de la arena dorada y el contraste geográfico que ofrece el macizo de Anaga al fondo de las secuencias para filmar lo que simulaba ser un partido informal entre compañeros de profesión. Para este despliegue, la firma internacional logró concentrar en la isla a ocho de las mayores estrellas del fútbol mundial de aquel periodo histórico.
El desarrollo de la filmación dividió a los jugadores profesionales en dos formaciones bien diferenciadas que compitieron sobre la arena:
El primer equipo estuvo liderado por el atacante brasileño Ronaldo Nazário, quien en ese momento de su carrera deportiva pertenecía a la disciplina del Inter de Milán y ya contaba con un Balón de Oro en su palmarés. Junto al astro brasileño se encontraban el italiano Christian Vieri, que ese mismo verano firmaba su traspaso del Atlético de Madrid a la Lazio; el español Luis Enrique, pieza fundamental del Fútbol Club Barcelona; y el argentino Ariel ‘Burrito’ Ortega, quien completaba su salida del Valencia CF para incorporarse a la Sampdoria italiana.
El segundo conjunto estuvo compuesto por el carrilero brasileño Roberto Carlos, uno de los defensas más importantes de la historia y jugador del Real Madrid; el delantero argentino Hernán Crespo, integrante en aquel entonces de la plantilla histórica del Parma; el senegalés Ibrahim Ba, que militaba en las filas del AC Milán; y el atacante nigeriano Nwankwo Kanu, delantero del Inter de Milán.
Las secuencias de un rodaje histórico en Tenerife
En el transcurso del anuncio publicitario se puede observar a Ronaldo Nazário realizando maniobras técnicas y regates sobre la arena de la playa de Las Teresitas, hasta que la dinámica del partido ficticio le obliga a posicionarse como guardameta, sufriendo las acometidas de los rivales. La narrativa del comercial simula que el encuentro informal se extiende de manera ininterrumpida durante toda la noche y se prolonga hasta el día siguiente, mostrando un intercambio constante de carreras, jugadas de habilidad y goles por parte de los futbolistas.
La secuencia final y el desenlace del partido se producen cuando el delantero argentino Hernán Crespo ejecuta un despeje largo que, de forma accidental y sin intención previa, introduce el balón directamente en el interior de un camión de la basura que circulaba por los accesos de la playa. La marcha del vehículo de limpieza pone fin al partido ante el lamento y la risa generalizada de los propios futbolistas profesionales. Esta producción audiovisual, que tuvo como escenario destacado a la isla de Tenerife, se consolidó de inmediato como una de las piezas publicitarias más llamativas, míticas e icónicas en la historia del marketing deportivo internacional.







