A las puertas de que ruede el balón en la cita más importante, trascendente y mediática del fútbol global, el Mundial 2026, Tenerife saborea un éxito sin precedentes en su historia deportiva. Dos futbolistas nacidos en esta tierra, formados en sus campos de tierra y césped, y moldeados con la inconfundible identidad del futbolista canario, están listos para acaparar los focos del planeta.
Pedri González y Nico Paz no solo representarán a dos de las mayores potencias del fútbol mundial —España y Argentina—, sino que llevarán consigo el orgullo y el nombre de Tenerife a una dimensión jamás vista.
Que una isla perdida en el Atlántico consiga colocar simultáneamente a dos piezas en las listas definitivas de dos candidatas firmes al trono mundial es un hito que traspasa lo puramente deportivo. Dos caminos distintos con una misma cuna.
A sus 23 años, Pedri González llega a este Mundial consolidado como el faro indiscutible del juego de la selección española. El de Tegueste, que ya dejó boquiabierto al mundo en citas anteriores y se coronó campeón de Europa, asume los galones en la medular de Luis de la Fuente.
Tras superar baches físicos y demostrar una madurez insultante en el FC Barcelona, la “Pedrimanía” ya se hace sentir con fuerza en tierras americanas. Pedri encarna la esencia del fútbol isleño: pausa, clarividencia, el pase indetectable y esa parsimonia estética que hace que el fútbol parezca fácil.
Por su parte, la gran irrupción tinerfeña en el panorama internacional viste la camiseta albiceleste. Nico Paz, nacido en Santa Cruz de Tenerife e hijo del mítico exfutbolista del CD Tenerife Pablo Paz, ha derribado la puerta de la actual campeona del mundo a sus 21 años.
Su espectacular temporada en Italia con el Como 1907 -donde ha sido elegido mejor mediocentro de la Serie A y ha guiado a su club a hitos históricos- obligó a Lionel Scaloni a incluirlo en una selecta lista de 26 guerreros junto a figuras de la talla de Leo Messi, Julián Álvarez o Lautaro Martínez.
Formado inicialmente en clubes locales como el Atlético San Juan, del barrio de María Jiménez, y en la propia cadena filial del CD Tenerife antes de partir a la cantera del Real Madrid, Nico representa la verticalidad, la conducción elegante y el descaro del potrero mezclado con la finura canaria.
El impacto para Tenerife
Para el deporte de la isla, este acontecimiento es el mayor escaparate imaginable. Durante el próximo mes, millones de espectadores en todo el mundo escucharán el nombre de Tenerife asociado a la excelencia futbolística. No es solo una cuestión de orgullo para los aficionados locales que abren los periódicos cada mañana, sino un espejo de motivación para miles de niños y niñas que inundan los campos de fútbol base.
La presencia de dos tinerfeños en el torneo de los 48 países revaloriza el sello de la cantera canaria. Ya no se trata de exportar talentos de forma aislada, sino de competir cara a cara en la primera línea del tablero internacional. Pase lo que pase a partir de la jornada inaugural de hoy, la Isla ya ha ganado su propio Mundial.







