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El cierre de un local de copas por la Policía divide a los vecinos de Las Caletillas

El Ayuntamiento clausura el popular pub Morgan, tras detectar “graves incumplimientos” a raíz de varias denuncias de residentes
Los agentes procediendo al cierre y precinto del establecimiento, en la calle Arenitas, el pasado 10 de julio. | DA
Los agentes procediendo al cierre y precinto del establecimiento, en la calle Arenitas, el pasado 10 de julio. | DA

El cierre del pub Morgan, el popular local nocturno de Las Caletillas (Candelaria), ha generado división vecinal entre quienes se quejaban de los ruidos y del consumo de bebidas alcohólicas en el exterior del establecimiento y quienes defendían su continuidad al ser el único lugar para tomarse una copa a altas horas y por “dar vida” a la zona.

La Policía Local de Candelaria clausuró el 10 de julio el pub de la calle Arenitas por “graves incumplimientos detectados” y para “garantizar el cumplimiento de la legalidad, proteger la convivencia vecinal y preservar la seguridad de las personas”. El Ayuntamiento indicó que el establecimiento carecía de autorización para desarrollar la actividad de bar con música o pub.

La actuación policial se produjo tras el expediente abierto a raíz de varias denuncias vecinales a causa de las molestias ocasionadas por la actividad desarrollada en el establecimiento, “con música y sesiones de karaoke que invadían la vía pública e impedían el descanso de los residentes”.

Las alegaciones presentadas por la propietaria -“sin aportar la documentación exigida”, señala el Ayuntamiento- fueron desestimadas y una nueva inspección de la Policía Local constató el “incumplimiento” de las medidas provisionales impuestas, entre ellas el cese del funcionamiento de los aparatos de música y la retirada de las mesas y sillas instaladas en la terraza y sobre la acera.

El Ayuntamiento dictó entonces un nuevo decreto el 7 de julio que motivó el operativo desarrollado por la Policía Local el día 10 para ejecutar las medidas cautelares acordadas: clausura y precinto del establecimiento y la retirada de las mesas y sillas de la vía pública.

La publicación de la noticia en el portal del Ayuntamiento en Facebook ha generado una catarata de reacciones de todo tipo. “Si había cosas que corregir, que se corrijan, pero también es una pena perder el único local que daba un poco de vida al pueblo, donde muchos nos reuníamos para escuchar música, bailar y echar unas copas”, afirma Patricia Suárez. Para Pedro Curbelo, “Candelaria siempre será una ciudad dormitorio y no interesa que eso cambie”.

Yurena González opina que “Las Caletillas necesita espacios de encuentro y ocio, y para muchas personas este local no era solo un bar, sino un lugar donde reunirse con amigos y compartir un rato”. Pero también pueden leerse opiniones como la de Manuel Neira, que defiende el “derecho a dormir de los vecinos y a transitar por la acera”, y la de Joaquín Vázquez, que aplaude la “magnífica actuación” del Ayuntamiento de Candelaria, al considerar que los fines de semana la zona era un “auténtico desastre”.

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