La ya en desuso estación de jet foil en Santa Cruz, ubicada en el muelle Norte, se someterá a una rehabilitación integral tras detectarse problemas estructurales y de impermeabilización que afectan al actual edificio, cuya propiedad recae en la Autoridad Portuaria de Tenerife. Para solventar estos daños, centrados básicamente en la cubierta, Puertos sacó a licitación el pasado mayo, por 2,3 millones de euros, un concurso público para adjudicar las obras de reforma de esta infraestructura, unos trabajos para los que la mesa de contratación de la entidad portuaria acaba de admitir a tres empresas, que serán las que compitan con sus ofertas para lograr la ejecución.
Las constructoras admitidas, según se recoge en la Plataforma de Contratación del Estado, son Tomás Gracia, ASCH y Urban2020. De estas, se designará a una en base a criterios técnicos y administrativos. La empresa elegida dispondrá de un plazo de ejecución del proyecto de ocho meses.
Los trabajos a acometer consistirán en sustituir la estructura metálica espacial de la sobrecubierta de planchas de poliéster por una nueva de material similar; además de cambiar los lucernarios existentes de policarbonato por otros con doble acristalamiento; la sustitución de las estructuras metálicas de las pérgolas de las dos cafeterías existentes en la estación, aunque ahora sin uso; la impermeabilización de las cubiertas, y la mejora del aislamiento térmico del edificio.
En la actualidad, el edificio alberga la sede de Sestife, empresa de estibadores portuarios, por lo que su interior fue reformado para acoger las oficinas administrativas. No obstante, este espacio tuvo numerosos usos anteriores, entre los que llegó a albergar varias terrazas de verano e incluso sirvió de base de atraque para el emblemático buque Correíllo La Palma.
La infraestructura, proyectada por los arquitectos Antonio Corona Bosch, Arsenio Pérez Amaral y Eustaquio Martínez García en 1988, fue inaugurada en 1991 para trasladar a los dos jet foil de Trasmediterránea, Princesa Voladora y Princesa Guayarmina, unas embarcaciones rápidas, que recordaban a un avión- que unieron Santa Cruz de Tenerife con Las Palmas de Gran Canaria hasta el 31 de julio de 2005, cuando fueron retirados de la navegación.
Diseño premiado
La estación, situada al final de la avenida Anaga, incorporó valores urbanos como la visión de la línea del cielo, interpretados en el edificio a través de elementos como la calle interior –sombreada por un parasol– o las tallas de despiece de piedras y mármoles travertino y negro. Incorporó también elementos de la tradición marítima como pavimentos de madera y barandillas de tubo pintado para acoger, al borde del cantil, esos momentos de transición entre la ciudad y la navegación.
El histórico edificio, que da la bienvenida al puerto capitalino, obtuvo el Premio Regional Manuel de Oraá y Arcocha en 1990-1991 y, además, fue seleccionado en la II Bienal de Arquitectura Española.







