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Francisco Bosa, cardiólogo: “Canarias se encuentra al máximo nivel en nuestra especialidad”

Miembro de las sociedades Canaria y Española de Cardiología, fellow del American College de Cardiología y fellow de la Sociedad de Angiografía Vascular e Intervención
El doctor Francisco Bosa Ojeda. Fran Pallero

El doctor Francisco Bosa Ojeda nació en Telde (Gran Canaria). Se hizo médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna (ULL) y este año celebra el cincuenta aniversario de su licenciatura. Fue residente en el HUC y más tarde realizó estancias en hospitales nacionales y extranjeros. Posteriormente se incorporó al HUC, primero como médico adjunto y posteriormente como jefe de la Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista. A continuación, como jefe del Servicio de Cardiología desde 2017, hasta su jubilación en 2025.

Se doctoró en 1987, impartió cursos monográficos de doctorado, dirigió trabajos de fin de grado y tesis doctorales y participó, como investigador principal o colaborador, en proyectos de investigación públicos y privados. Desde 1987 ejerció como profesor asociado en la Facultad de Medicina de la ULL y como responsable de la docencia de la Cardiología, en dicha facultad, desde 2001 hasta 2024. Ha publicado más de 100 artículos en revistas científicas nacionales e internacionales y ha expuesto más de 200 comunicaciones en congresos y reuniones científicas, dentro y fuera de España. Es miembro de las sociedades Canaria y Española de Cardiología, fellow del American College de Cardiología y fellow de la Sociedad de Angiografía Vascular e Intervención. Su labor asistencial se desarrolló fundamentalmente en la Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista del HUC.

Por ello la entrevista se centrará en su trabajo como tal, que ha otorgado mucho prestigio al referido hospital.

-Porque los avances en cardiología intervencionista, mínimamente invasiva, han sido impresionantes.
“Sin duda, en los últimos tiempos se han conseguidos logros muy importantes en esta parte de la cardiología”.

-Vayamos al pasado, ¿te parece?
“Es que desde aquellos cateterismos diagnósticos que se realizaban a finales de los años setenta a la práctica habitual actual va un abismo”.

-¿En qué sentido?
“Se pasó de la vertiente diagnóstica de los procedimientos hemodinámicos a la terapéutica; y así los pacientes iban a la sala de hemodinámica no sólo para diagnosticar sus dolencias sino para recibir tratamiento, en muchos casos de forma definitiva, y además mínimamente invasiva”.

-Con lo cual se redujeron las intervenciones quirúrgicas, ¿no es cierto?
“Empezaron a decrecer en número, precisamente porque se podían evitar, y en la actualidad son ya muchas las que han comenzado a ser competencia del cardiólogo y no del cirujano cardíaco. Nació, pues, lo que se llamó cardiología intervencionista, que es la rama de la cardiología que diagnostica y trata enfermedades cardiovasculares mediante procedimientos mínimamente invasivos, generalmente usando catéteres introducidos por una vena o arteria, generalmente en la muñeca, o en la ingle. En la actualidad es una de las especialidades con mayor innovación tecnológica en la Medicina”.

-Y dentro de esta especialidad, ¿cuáles son los procedimientos más usados?
“Los más usados son, con mucho, el intervencionismo coronario con el uso de los stents o balones farmacoactivos. Y la vía de acceso más común es la arteria radial, en la muñeca del paciente. Además, el empleo de la imagen intracoronaria, como la ecografía intravascular (IVUS) y la tomografía de coherencia óptica (OCT), han mejorado la precisión en la implantación de los stents”.

-Las nuevas técnicas no quedan ahí, ¿no es cierto?
“No, por supuesto, porque el segundo factor de crecimiento lo conforma el intervencionismo estructural, entre el que destacan el implante percutáneo de la válvula aórtica (TAVI) y la reparación percutánea de la válvula mitral (clip mitral) o tricúspide. Y en tercer y cuarto lugar se sitúan el cierre percutáneo de defectos cardíacos congénitos y el cierre de la orejuela izquierda, en aquellos pacientes con fibrilación auricular, para la prevención del ictus”.

-¿Y estamos preparados en Canarias para la práctica de estas técnicas novedosas?
“En la actualidad, las unidades de hemodinámica y cardiología intervencionista que existen en nuestra autonomía están dotadas de personal médico y paramédico con la adecuada cualificación para el desarrollo de todos los procedimientos intervencionistas cardiológicos que se realizan en cualquier hospital del entorno nacional y europeo”.
(Le pregunto al doctor Bosa por el Estudio Levocest, que llevó a cabo con su equipo, cuyos resultados fueron publicados en revistas médicas de prestigio y que recibió varios premios. Se refiere a utilización de un determinado medicamento, el Levosimendán endovenoso, que reduce el tamaño de los infartos agudos de miocardio (IAM). Hay una explicación muy técnica, pero también muy interesante al respecto).
“Desde hace varios años sabemos que el objetivo primario del tratamiento del infarto agudo de miocardio es lograr la apertura de la arteria responsable del mismo y restablecer cuanto antes el flujo sanguíneo coronario. En principio se usó el tratamiento fibrinolítico, con fármacos con capacidad para disolver los coágulos de sangre y luego esto se ha logrado gracias a la angioplastia primaria (ACTP1ª), procedimiento intervencionista diseñado para conseguir desatascar la arteria coronaria ocluida por un coágulo”.

-¿Es vital actuar muy rápidamente en estos casos?
“Este procedimiento debe realizarse en el menor tiempo posible, tras el inicio de los síntomas, para así disminuir el tamaño del infarto. No sin esfuerzo, en nuestro país se ha conseguido la creación de los llamados “códigos infarto”, que son unidades multidisciplinares encaminadas a dotar a los servicios de cardiología de tecnología y de personal médico y paramédico adecuados y disponibles las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana. Se trata de ofrecer a todos los pacientes la posibilidad de la ACTP1ª. En el momento actual, el 87,5% de todos los IAM se tratan con angioplastia primaria en nuestro país. Y, además, el “código infarto” ha logrado recudir la mortalidad hospitalaria en un 14%”.

-¿Tus investigaciones han ido en ese sentido?
“Un fenómeno que comenzamos a observar a posteriori es que, de forma paradójica, el restablecimiento del flujo coronario en el miocardio agudamente afectado produce un daño celular mayor, lo que se denomina daño por reperfusión”.

-¿De qué se trata?
“Pues que se va a producir un daño por la isquemia o falta de sangre y además el llamado daño por reperfusión debido al acúmulo de metabolitos anaerobios, sobrecarga intracelular de sodio y potasio y distorsión de la arquitectura y funcionalidad de la célula miocárdica. Ello va a dar lugar a hemorragia, inflamación local y daño de la microcirculación y edema miocárdico (intracelular e intersticial). Es decir, que la muerte celular miocárdica se debe a varios mecanismos y por ello es necesario actuar sobre esas dianas de forma conjunta para lograr la mayor cardio protección posible”.

-¿Y qué es el Levosimendán?
“Un fármaco del que disponemos, de amplia experiencia clínica en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca, por su efecto mejorador de la contractilidad miocárdica, de la vasodilatación arterial y venosa e inhibidor de la apoptosis (muerte celular)”.

-¿Se ha empleado el fármaco con éxito en los infartos?
“Mira, debido a lo que te he dicho, planteamos nuestra hipótesis de si este fármaco era capaz de reducir el tamaño del infarto y así emplearlo como un fármaco cardioprotector en el contexto del IAM, dado que había sido usado con éxito como cardioprotector en otros contextos clínicos”.

-Fue todo un hallazgo, ¿no?
“Con esta idea en mente nos planteamos un ensayo clínico para estimar la eficacia y la seguridad del Levosimendán intravenoso en las primeras 24 horas tras la ACTP1ª en pacientes con infarto agudo de miocardio, cuyo objetivo era averiguar si el músculo cardiaco se podía recuperar, y cuánto, tras el episodio agudo, con la infusión del fármaco y así reducir aún más el tamaño del IAM. El estudio se realizó en 187 pacientes consecutivos con IAM ingresados en nuestro servicio y aleatorizados a tratamiento con Levosimendán o placebo en las primeras 24 horas tras la ACTP1ª, mientras los pacientes estaban ingresados en nuestra Unidad de Coronarias del HUC”.

-¿Qué conclusiones pudieron sacar?
“Con las limitaciones que un estudio de estas características impone (estudio unicéntrico realizado en época de covid, etcétera) se concluyó que el referido fármaco podía ser usado con seguridad en pacientes con IAM y que, además, reducía su tamaño. Sin embargo, siguen haciendo falta otros estudios, incluyendo un mayor número de pacientes, y además multicéntricos, para confirmar estos hallazgos a una mayor escala. Los resultados de nuestro trabajo fueron publicados en la revista Catheterization and Cardiovascular Interventions en el año 2024 y recibió un premio a la mejor comunicación de estudios científicos en patología coronaria de la Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología, en el año 2023”.

-Los avances en tu especialidad son imparables, doctor Bosa.
“Es indudable que el conocimiento en cardiología se enriquece gracias a la combinación entre la investigación científica, los avances tecnológicos y la evaluación continua de los resultados clínicos. Todo ello es de vital importancia, sin olvidar nuestra querida historia clínica que nos permite comunicarnos con el paciente, averiguar lo que le ocurre y encontrar la mejor manera de ayudarlo. El doctor Marañón decía que el médico cura no sólo con la ciencia sino también con la palabra. Él quería resaltar la importancia de hablar y de explicar al paciente por lo que está pasando”.

-Vamos terminando. Se dice que hay una alta incidencia en cardiopatías en la sociedad canaria. ¿Es cierto?
“Canarias ha presentado históricamente una carga elevada de enfermedad cardiovascular, en comparación con otras autonomías. En mi opinión son varios los factores que han contribuido a esta realidad. Me refiero a la alta prevalencia de obesidad en adultos y niños; a la elevada tasa de diabetes tipo 2; a la mayor frecuencia de hipertensión arterial; y a una serie de circunstancias socioeconómicas que influyen en la calidad de la alimentación, el acceso a las medidas preventivas y el estilo de vida”.

-También tiene sus ventajas vivir aquí.
“Vivir en Canarias no significa, por sí solo, que vayas a desarrollar una cardiopatía. El riesgo depende mucho más de factores individuales, tales como la edad y el sexo, el hábito del tabaquismo, la presión arterial, el colesterol, la diabetes, la alimentación, la actividad física y los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz. Si se lleva una dieta equilibrada, si se practica ejercicio con regularidad, si no fumas y tienes controlada la tensión arterial, la glucosa y el colesterol, se puede tener un riesgo cardiovascular bajo, aunque se viva en Canarias”.

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