Dormir con calor puede convertirse en una tarea complicada, especialmente durante episodios de altas temperaturas como el que atraviesa Canarias estos días. Miguel Assal, experto en primeros auxilios y divulgador con más de 3,7 millones de seguidores en TikTok, ha explicado una medida sencilla que puede ayudar a conciliar el sueño: una ducha caliente antes de acostarse.
Según Assal, aunque pueda parecer contradictorio, el cuerpo necesita bajar su temperatura interna para iniciar el sueño. “Para iniciar el sueño el cuerpo necesita bajar su temperatura corporal entre 0,5 y un grado”, señala en un vídeo publicado en su perfil de TikTok.
La recomendación del divulgador es clara: tomar una ducha caliente una o dos horas antes de dormir. La razón está en la vasodilatación, un proceso por el que los vasos sanguíneos se dilatan y favorecen la pérdida de calor a través de la piel.
Por qué una ducha caliente puede ayudar a dormir
Assal explica que una ducha caliente “produce vasodilatación, disipa el calor y desciende la temperatura”. Ese descenso progresivo de la temperatura corporal, añade, puede favorecer una mejor conciliación del sueño.
La explicación coincide con estudios sobre el calentamiento pasivo del cuerpo antes de dormir. Una revisión publicada en Sleep Medicine Reviews analizó los efectos de baños o duchas calientes antes de acostarse y concluyó que esta práctica puede ayudar a reducir el tiempo necesario para quedarse dormido, especialmente cuando se realiza entre una y dos horas antes de ir a la cama.
La clave no está en enfriar el cuerpo de golpe, sino en provocar una respuesta térmica. Tras la ducha caliente, aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel, sobre todo en zonas como manos y pies. Al salir de la ducha, el cuerpo libera calor con más facilidad y la temperatura interna baja de forma gradual.
Una recomendación útil durante el calor en Canarias
El consejo llega en un momento en el que las altas temperaturas en Canarias están condicionando el descanso nocturno en muchas zonas del Archipiélago. La Aemet ha previsto durante estos días máximas elevadas en medianías e interiores de varias Islas, con avisos por calor y noches especialmente cálidas en algunos puntos.
En este contexto, pequeñas rutinas antes de dormir pueden ayudar a reducir la sensación de calor. La ducha caliente no sustituye otras recomendaciones básicas, como ventilar en las horas más frescas, hidratarse, evitar cenas copiosas o reducir el uso de pantallas antes de acostarse. Pero puede ser una herramienta más para mejorar el descanso.
Assal resume el efecto en tres consecuencias: mejor conciliación del sueño, descanso más profundo y mayor eficiencia del sueño. También apunta a una mejor recuperación y regulación térmica.
No debe hacerse justo antes de acostarse
El momento es importante. Según la evidencia disponible, la ducha caliente funciona mejor cuando se toma una o dos horas antes de dormir, no inmediatamente antes de meterse en la cama. Hacerlo demasiado tarde puede mantener una sensación de calor que dificulte el descanso.
Tampoco se trata de usar agua excesivamente caliente. La recomendación debe entenderse como una ducha templada o caliente, agradable y segura, evitando temperaturas que puedan causar mareos, bajadas de tensión o quemaduras, especialmente en personas mayores, niños o pacientes con problemas cardiovasculares.
En noches de calor, la intuición puede llevar a optar por una ducha fría. Sin embargo, el mecanismo que explica Assal se basa en lo contrario: calentar la piel para que el cuerpo active la pérdida de calor después.
Cuándo hay que tener precaución
Durante episodios de calor, conviene prestar atención a síntomas como mareo, confusión, dolor de cabeza intenso, piel muy caliente, náuseas o debilidad extrema. En esos casos, la prioridad no es mejorar el sueño, sino evitar un posible golpe de calor y pedir ayuda sanitaria si los síntomas son graves.







