Canarias es la quinta comunidad con más solicitudes de enfermeras para trabajar en el extranjero con un total de 108, según datos del Consejo General de Enfermería que denuncia que “la fuga continúa aumentando un año más”, hasta un 20% en 2025, y pide al Ministerio de Sanidad y a las consejerías que se sienten a trabajar.
Los datos de 2025 reflejan que 1.356 enfermeras y enfermeros pidieron el certificado de buena conducta (documento que solicitan desde los países extranjeros para poder trabajar allí), lo que supone casi un 20% más que las registradas en 2024.
El Consejo General de Enfermería recuerda que las enfermeras españolas están muy bien valoradas en el extranjero porque tienen una formación envidiable. “No podemos permitirnos tener profesionales con una de las mejores formaciones del mundo y luego no hacer políticas reales para que quieran trabajar aquí. Contratos temporales, inestabilidad y sobrecarga de trabajo diario son las grandes losas a las que se enfrentan”.
El presidente colegial, Florentino Pérez, recalcó que “llevamos años denunciando esta situación y lejos de intentar poner soluciones, vemos que cada vez son más los compañeros y compañeras que se marchan en busca de mejores oportunidades laborales. Resulta dramático ver cómo en las universidades formamos miles de enfermeras anualmente que luego, debido a las malas condiciones que ofertan las comunidades y a la sobrecarga de trabajo, se ven obligadas a buscar empleo en el extranjero”.
A lo largo de los últimos años son muchas las enfermeras que han finalizado sus estudios para, marcharse a trabajar en otros países con mejores ofertas. Noruega, Estados Unidos, Suiza e Irlanda son algunos de los países que más enfermeras españolas demandan. Para él, “debería estar prohibido que se formase a las enfermeras y enfermeros para luego desperdiciar ese talento y dejarlos marchar”.
Precariedad
Yoel Hernández, secretario general de Satse en Canarias, afirmó que “esta fuga de enfermeras no podemos verla como una decisión aislada e individual, es consecuencia de años de precariedad laboral, de falta de planificación y de un reconocimiento escaso a la profesión”.
Esto entronca con el altísimo porcentaje de enfermeras que “no solo se cuestionan abandonar la Comunidad o el país para buscar mejores condiciones de trabajo, sino directamente la profesión. Ambas situaciones pivotan sobre la precariedad laboral, exceso de temporalidad (contratos de días o semanas), dificultades para acceder a plazas estables y una sobrecarga asistencial, con una ratio enfermera-paciente a la cola”.
Esta sobrecarga “absolutamente desbocada genera un aumento de estrés, agotamiento físico y desgaste emocional. A esto se suma el escaso reconocimiento a la profesión y oportunidades de desarrollo profesional, factores que hacen cuestionarse abandonar la profesión o buscar mejores condiciones fuera”. “No es falta de vocación, sino ejercer su profesión con dignidad y abandonar la precariedad”.






