El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha utilizado el Superordenador de La Palma para simular con gran detalle la corona solar que podrá observarse durante el eclipse solar del 12 de agosto de 2026. La expectación por el fenómeno también crece en Tenerife, donde el Museo de la Ciencia y el Cosmos ya ha agotado las gafas de observación que distribuía gratis.
La simulación permite anticipar la forma de la corona, la capa más externa de la atmósfera del Sol, durante la fase de totalidad. Esta será visible desde una amplia franja del norte de España, incluida la provincia de Palencia, donde el IAC reunirá a más de 40 astrónomos españoles, marroquíes y estadounidenses.
En Canarias, el eclipse no será total, sino parcial. En la provincia de Santa Cruz de Tenerife comenzará aproximadamente a las 18.58 horas y alcanzará su máximo alrededor de las 19.53, según los cálculos divulgados por el IAC. El fenómeno terminará prácticamente con la puesta de Sol, sobre las 20.45 horas.
Paralelamente, el Museo de la Ciencia y el Cosmos, dependiente de Museos de Tenerife, anunció este viernes que se han agotado las gafas homologadas que entregaba gratuitamente entre sus visitantes. El mensaje refleja el interés generado a menos de dos semanas de una de las principales citas astronómicas del año.
El Superordenador de La Palma anticipa la corona solar
Para realizar la predicción, el IAC ha trabajado con el grupo de investigación Predictive Science Inc., con sede en San Diego, California. El procesamiento tridimensional se ha ejecutado en el Nodo de Supercomputación denominado Superordenador de La Palma.
Los investigadores han empleado datos recogidos por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, la misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea y la red internacional GONG. Esta última cuenta con una estación en el Observatorio del Teide, en Tenerife.
La corona solar está condicionada por los campos magnéticos presentes en la superficie del Sol. Como no es posible observar todo el astro simultáneamente, el modelo combina mediciones obtenidas durante una rotación solar completa.
A partir de ese mapa magnético, el superordenador ha resuelto complejas ecuaciones magnetohidrodinámicas para predecir cómo se distribuirán las estructuras y los rayos de la corona el próximo 12 de agosto.
Por qué interesa a los científicos estudiar la corona
La simulación no busca únicamente obtener una imagen aproximada del eclipse. El objetivo es avanzar en el estudio del calentamiento de la corona solar, una de las cuestiones abiertas de la física solar.
Mientras la superficie visible del Sol alcanza unos 6.000 grados, la corona puede llegar a temperaturas de millones de grados. Los científicos compararán la predicción informática con las imágenes reales tomadas durante el eclipse para evaluar los modelos y estudiar qué procesos físicos producen esa diferencia térmica.
Comprender estas estructuras también resulta importante para mejorar la meteorología espacial. La actividad magnética solar puede provocar fenómenos capaces de afectar a satélites, telecomunicaciones y otros sistemas tecnológicos terrestres.
Más de 40 astrónomos observarán el eclipse desde Palencia
El trabajo forma parte del proyecto North African Telescope Eclipse (NATE), liderado por el IAC. La iniciativa realizará su primer ensayo durante el eclipse de Palencia antes de trasladarse a Marruecos para el eclipse total del 2 de agosto de 2027.
El equipo desarrollará observaciones científicas, talleres, charlas y actividades de divulgación durante tres días. Además, establecerá puntos de observación segura abiertos al público.
NATE reúne al IAC, la Universidad Mohammed VI Politécnica de Marruecos y el Observatorio Nacional Solar de Estados Unidos. Su objetivo es crear en 2027 una red de telescopios gestionados por científicos, estudiantes y docentes de España, Marruecos y Estados Unidos.
El eclipse del 12 de agosto será el primero visible como total desde la Península Ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad cruzará el norte de España de oeste a este, aunque el fenómeno se producirá con el Sol muy bajo sobre el horizonte.
Para observarlo es imprescindible utilizar gafas específicas para eclipses en buen estado. Mirar directamente al Sol, incluso durante una fase parcial, puede producir lesiones permanentes en la retina. Las gafas de sol convencionales, cristales ahumados y filtros caseros no ofrecen protección suficiente.







