eclipse solar

La Aemet avisa del fenómeno atmosférico que notarás en el aire durante el eclipse solar

El cambio de temperatura, el impacto de la nubosidad y la aparición de sombras volantes marcan el comportamiento del tiempo durante el evento
Eclipse solar
Este evento astronómico no solo supone un espectáculo visual, sino también una prueba clave para la predicción meteorológica. / EP

Un eclipse solar altera el comportamiento de la atmósfera en cuestión de minutos. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha detallado los cambios meteorológicos que se producen durante este fenómeno astronómico, entre los que destacan bajadas de temperatura de hasta 10 grados, alteraciones en el viento y la aparición de efectos ópticos singulares.

Los registros históricos de la Aemet y datos recopilados por la NASA en el eclipse total de Estados Unidos en 2017 confirman que la sombra de la Luna provoca un enfriamiento repentino en la superficie terrestre. En España, estaciones como la de Zamora registraron descensos térmicos acusados durante el eclipse anular de 2005.

Para los observadores en Canarias y en el resto del país, este evento astronómico no solo supone un espectáculo visual, sino también una prueba clave para la predicción meteorológica. La presencia de nubes bajas o cúmulos de evolución puede dificultar la visibilidad de la corona solar, mientras que los cambios bruscos de radiación afectan de forma directa a las variables del tiempo en capas bajas.

Caída de temperaturas y el “viento del eclipse”

La falta brusca de radiación solar directa causa una caída inmediata de la temperatura del aire. En casos extremos y de larga duración, los termómetros pueden experimentar descensos de entre nueve y 10 grados centígrados.

Este enfriamiento rápido del suelo modifica la presión atmosférica y la humedad relativa de la zona afectada. La diferencia térmica con las áreas adyacentes genera el denominado “viento del eclipse”, una brisa ligera provocada por el cambio repentino en la dirección y fuerza del viento.

El impacto de las nubes en la observación

El principal obstáculo meteorológico para contemplar el fenómeno reside en la nubosidad. La Aemet señala que la visibilidad depende del tipo de nubes presentes en cada región.

Mientras que los cielos despejados o con nubes altas permiten seguir el evento, la presencia de nubes bajas o cúmulos de evolución puede tapar la trayectoria solar en momentos críticos. Aunque los pronósticos generales de la Aemet apuntan a cielos poco nubosos en gran parte del territorio, la evolución local determinará la calidad de la observación en cada punto geográfico.

Sombras volantes y el anillo de diamante

La interacción de la luz solar con la atmósfera terrestre genera fenómenos ópticos llamativos justo antes y después de la fase de totalidad:

  • Sombras volantes: franjas ondulantes de luz y sombra que se desplazan por el suelo, causadas por la refracción de la luz solar residual en las turbulencias de la atmósfera.
  • El anillo de diamante: un destello brillante de luz que aparece segundos antes de la cobertura total o inmediatamente después de que el Sol vuelva a asomar tras el borde lunar.

Registros científicos en centros de medición como el de Reading muestran cómo la radiación solar cae de forma drástica al paso del eclipse, un comportamiento que los meteorólogos monitorean para calibrar modelos de predicción atmosférica.

TE PUEDE INTERESAR