El atardecer de este martes, 25 de agosto, dejó una de esas imágenes que convierten el cielo de Tenerife en un auténtico espectáculo. El Sol, ya cerca del horizonte, dibujó sobre el mar un llamativo efecto ‘omega’, una ilusión óptica que puede hacer que el astro parezca adoptar la forma de la letra griega que da nombre al fenómeno.
La escena fue captada por el fotógrafo Eduardo García, que consiguió recoger el momento en el que el Sol se fundía visualmente con el horizonte del océano.
¿Qué es el efecto ‘omega’?
El efecto omega es un fenómeno óptico que puede producirse durante la puesta o la salida del Sol cuando existen determinadas condiciones atmosféricas cerca del horizonte.
La temperatura y la densidad de las distintas capas de aire pueden provocar que la luz del Sol se desvíe al atravesar la atmósfera. Este fenómeno, conocido como refracción atmosférica, puede generar imágenes solares deformadas o duplicadas.
En determinadas situaciones, la parte inferior del Sol puede parecer prolongarse hacia el horizonte mientras la parte superior mantiene su forma, creando una silueta similar a la letra griega omega: Ω.
El efecto puede durar apenas unos instantes y resulta especialmente llamativo cuando se observa sobre el mar, ya que la línea del horizonte permite apreciar con claridad la deformación del disco solar.
Los atardeceres de Tenerife, un espectáculo
La imagen de este martes vuelve a poner de manifiesto la capacidad de Tenerife para ofrecer atardeceres especialmente llamativos.
La combinación de un horizonte abierto al Atlántico, la orografía de la Isla y las condiciones atmosféricas puede dar lugar a puestas de Sol muy diferentes entre sí. La presencia de nubes altas, calima, humedad o determinadas formaciones nubosas puede modificar la forma en la que la luz atraviesa la atmósfera y transformar el cielo durante los últimos minutos del día.
Además, algunos puntos de la costa de Tenerife permiten contemplar la puesta de Sol directamente sobre el océano, creando un escenario especialmente favorable para la fotografía.
La imagen captada este martes muestra precisamente uno de esos momentos en los que el Sol, el mar y la atmósfera se combinan durante unos minutos para crear una escena poco habitual.








