Apuntalar la totalidad de la octava y última planta e instalar una doble malla “anticascotes” que recubra todas las fachadas. Son algunas de las “urgentes medidas de seguridad” que la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz ha ordenado ejecutar a los propietarios del edificio José Fumero, un inmueble residencial construido en los años 60 y situado en el número 157 de la Rambla de Santa Cruz, en la esquina con la calle Esperanto.
El expediente refleja el riesgo de desprendimientos y establece la retirada de “elementos inestables”, entre ellos unidades de aire acondicionado, persianas, carpinterías y vidrios, además de actuaciones destinadas a contener fragmentos de pared de gran tamaño. No obstante, desde el Consistorio aseguran que actualmente no existe riesgo de derrumbe de la estructura.
La notificación, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 13 de agosto, llega después de la apertura de un primer procedimiento hace cinco años. Aquel trámite fue archivado tanto por haber transcurrido el plazo legal sin que se ejecutara la orden inicial como por el empeoramiento del estado del inmueble. Ahora, el Ayuntamiento abre un nuevo expediente y fija unos plazos de ejecución reducidos, de entre cinco y diez días, para acometer las actuaciones, que deberán realizarse bajo la dirección de un técnico competente.
Intervenciones
Entre las actuaciones de mayor envergadura figura la instalación de una doble malla “anticascotes” homologada en todas las fachadas del edificio y anclada mecánicamente. La malla interior, con una abertura inferior a 15 milímetros, deberá contener los fragmentos pequeños, mientras que la exterior, con una abertura inferior a 60 milímetros, estará destinada a retener cascotes de mayor tamaño.
La otra actuación de carácter preventivo consiste en el apuntalamiento de la totalidad de la octava planta, así como de todos los volúmenes de la cubierta, incluidas las cajas de escaleras, los huecos de los ascensores y los cuartos de instalaciones.
Junto a estas medidas, la orden exige el saneado de las fachadas, que incluye una revisión exhaustiva, la retirada de las redes antiguas existentes y la limpieza de elementos sueltos. También se deberán retirar todos los elementos inestables susceptibles de desprenderse, como unidades de aire acondicionado, persianas y carpinterías deterioradas, así como vidrios rotos o sueltos.
La resolución contempla además la revisión y el saneado del cerramiento de la parcela, junto con la reparación o sustitución de los cerramientos metálicos que presenten desperfectos o no ofrezcan las condiciones adecuadas de seguridad. A estas medidas se suman trabajos de desbroce, limpieza y retirada de basura y residuos acumulados en los patios delanteros, con el objetivo de mejorar las condiciones de seguridad y salubridad del entorno del edificio.
En el exterior también se actuará sobre la palmera situada en la entrada del inmueble.
Urbanismo ordena su revisión y poda para comprobar su estado y reducir posibles riesgos, además de la instalación de una sujeción de seguridad mediante tirantes anclados a la fachada para evitar su desplome.
Multas si no cumplen
Los propietarios disponen de un plazo de diez días, desde el día siguiente a la publicación del anuncio en el BOE, para acudir a la Gerencia Municipal de Urbanismo y conocer el contenido íntegro de la notificación. A partir de entonces, comenzarán a contar los plazos establecidos en la propia resolución para ejecutar las distintas medidas, en función de cada actuación.
Urbanismo advierte de que, si los propietarios no ejecutan las actuaciones en los términos establecidos, el Ayuntamiento podrá imponer multas coercitivas para forzar su cumplimiento. Según señalan desde la Gerencia, podrían llegar a imponerse hasta diez multas si persiste el incumplimiento.
Por el momento, el Consistorio no prevé ejecutar directamente las obras de forma subsidiaria. La intención, aseguran, es que sean los propios propietarios del edificio quienes acometan las actuaciones requeridas antes de que la corporación municipal tenga que intervenir de forma sustitutoria.






